Costa Rica - Pueblo Bribri

DESCRIPCI?N RESUMIDA DEL PUEBLO BRIBRI

Familia lingüística: Su clasificación es Chipcha-Talamanca-Bribri, con los dialectos de Salitre-Cabagra, Amubre-Katsi, y Coroma. La lengua Bribri es muy cercana, pero a veces no mutuamente inteligible, al Cabécar.  También se relaciona con el Guatuso y el Teribe.

Nombre propio: Bribri.  Quizá se derivaba el nombre actual del nombre para ??valiente? en bribri, que se escribe dri-dri y significa literalmente duro-duro, pero se puede usar para decir fuerte o valiente (Stone 1961: 16). 

Nombre atribuido: Talamanca

Etnohistoria: Los bribris fueron conocidos a conquistadores y colonizadores por nombres de clanes, que como se dividían territorialmente, se interpretaban como pueblos distintos.  El nombre Ara, que una vez fue aplicado a parte de Talamanca, puede ser de origen bribri, por el parecido que en esa lengua tiene con aLà (hijo) y con alá (trueno) siendo la L un sonido bribri algo semejante a la r del español. El nombre histórico de Duy para algunas partes limítrofes entre Costa Rica y Panamá puede derivarse del bribri dài (puro barro) (Bozzoli 1968: 1).

Áreas ocupadas por el grupo étnico o cultura: Los bribri habitan en la cordillera de Talamanca que abarca la Vertiente del Atlántico, así como la del Pacífico. En el lado Atlántico, a lo largo de los ríos Lari, Telire y Uren, están en el cantón de Talamanca en la Provincia de Limón.  Aquí se encuentra la Reserva Bribri de Talamanca (de 43.690 hectáreas y 6.458 habitantes, con posesión indígena del 65%), en la cuenca del río Sixaola, con los siguientes asentamientos: Sipurio, Suretka, Amubre, Sepecue (Coen), Shiroles, Bris, Katsi, Atalanta, Urén, Coroma, Yorkín (Soró Kichá), Vesta, Chase, Talía, Paraíso, Costa Rica (Sixaola), Piedra Grande, Volio (Watsi), Fields, Telire, Bordon, Concepción de Atalanta, Akberie (Piedra Grande), Bratsi, Mojoncito, Shiroles, y Lari (Tenorio 1988: 24,25; CONAI: 2001).  También se encuentra la Reserva Bribri Kékoldi (de 3.900 hectáreas, 210 habitantes, con posesión indígena del 38.5%), en la cuenca del río Cocles, con el asentamiento de Kékoldi.  Fuera de las reservas, habitan los bribris en los poblados de Manzanillo, Puerto Viejo, Talía, Daytonia,  Home Creek, y Cahuita (Bozolli 1969: 12).

En la Vertiente Pacífica, los bribris se ubican en el cantón de Buenos Aires en la Provincia de Puntarenas.  Allí se encuentra la Reserva Indígena Bribri de Salitre (de 11.000 hectáreas, 1.285 habitantes, y de 40% posesión indígena), en la cuenca del río Grande de Térraba, con los asentamientos de: Puente, Escalera, Salitre, Palmital, Santa Candelaria, Olán, Calderón, Río Azul, y Yeribaba.  También está la Reserva Bribri de Cabagra en la misma cuenca del Térraba, con los asentamientos de: San Rafael, Brazo de Oro, Las Brisas, Yuabín, San Juan, Capri, y Palmira (Tenorio 1988: 24,25; CONAI 2001).

Tiempo de ocupación del territorio: Los bribris son el resultado de diversos grupos que habitaron este territorio desde hace 5.000 años. Es un grupo que se desarrolla de forma autóctona sin efectos de invasiones. A partir de principios del siglo 19 se les concoce como Bribris.

Datos etnohistóricos muestran la continuidad geográfica, temporal y cultural de ambos grupos (bribri y cabécar) en las regiones que actualmente habitan desde tiempos precolombinos (Barrantes 1993: 42).

En Kéköldi los fundadores de la actual población vinieron a la costa a partir de los años veinte de este siglo (XX) buscando trabajo en los cacaotales de los agricultores de Puerto Viejo y Home Creek. Primero trabajaron como peones y luego se metieron en la montaña para hacer allí sus propias fincas de cacao. Vivían de la agricultura, la caza y de la pesca (Palmer et al 1992: 70).

Formas de asentamiento: El tradicional patrón de asentamiento estuvo diseñado para un uso extensivo de los recursos naturales. Dicho uso necesitó de grandes espacios para la agricultura itinerante, para la caza, la recolección y la pesca. Los espacios se delimitaban por medio de árboles como el cedro o el ceibo o por medio de hileras de caña india.  Y los sitios de habitación se definían por la existencia de alguna colina cercana a una quebrada o un ojo de agua (tum). Estas condiciones incidieron en la estructuración de un patrón de asentamiento sumamente disperso.  En el caso de Shiroles, en donde la economía autóctona dio paso rápidamente al desarrollo del capitalismo, el uso de los pozos de agua sustituyó lentamente la utilización de las quebradas y de los ojos de agua. Así dejaban estos (las quebradas y los tum) de ser factores determinantes en la ubicación de las viviendas (Borges y Villalobos 1998. 72).

En las últimas décadas el patrón de asentamiento ha cambiado por diferentes variables, entre ellas la apertura de mayores vías de acceso, la electricidad, la cercanía de los centros de salud, educativos y laborales (cultivo de banano y plátano).  Con el crecimiento demográfico y las anteriores variables, la población indígena que habitaba en las montañas empezó a emigrar a los centros urbanos (especialmente al Valle de Talamanca) estableciéndose a lo largo de los caminos y vías de acceso a las comunidades.

En algunos casos, actualmente, sobre todo en el Pacífico, se ubican en sabanas o montañas más deforestadas, viven en ranchos  o casas  construidas con tecnología adquirida. Las condiciones sanitarias son más precarias por la tendencia al hacinamiento.  El agua se obtiene por cañería o de riachuelos aledaños (Barrantes 1993: 97).

En algunos casos hay actualmente problemas ambientales causados por contaminación y producto de influencias exógenas y de la destrucción de los patrones tradicionales de manejo de ecosistemas. Esto se refleja por ejemplo, en la prevalencia de helmintos intestinales transmitidos por la ingestión de agua y alimentos contaminados (Barrantes 1993: 97).

Migraciones: Las migraciones entre los bribris se debe principalmente a la búsqueda de los "servicios básicos".  Las corrientes migratorias internas han modificado el paisaje natural, la vida cotidiana de las comunidades y el sistema económico dominante.

La obtención de agua potable ha sido otro factor que impulsa las migraciones internas.  Borge y Castillo (1997) señalan que los indígenas prefieren sacrificar el sistema tradicional, con tal de contar con agua de calidad.

Las últimas migraciones se habrían dado entre el Siglo XVIII y XIX, cuando algunos grupos o clanes vinieron del Atlántico hacia el Pacífico (Barrantes 1993: 42).

Sistema económico:

Las chákiras, cuentas de concha y caracol, así como la sal, fueron anteriormente mercancías destacadas en el comercio (Stone 1961: 92).

En el área de la actual Reserva de Talamanca, luego de retirada la Chiriquí Land Company, hacia 1930, las formas socioproductivas esenciales que se conservaron fueron la cacería en grupos de hasta 10 personas de un mismo clan; la pesca llamada "seca", en donde se desvía el brazo de un río y se le  disminuye el caudal por medio de vallas construidas con ramas y cañuelas, donde participan hasta 150 personas de una misma comunidad (Borge y Villalobos 1998: 41).

La agricultura itinerante con largos períodos de descanso de las tierras, los huertos tropicales con cultivos diversos, la crianza de animales domésticos, la recolección en el bosque, la pesca y la cacería y la artesanía eran las actividades típicas de la Talamanca de antaño. Ahora sobreviven como actividades marginales que realiza la gente de mayor edad y muchas mujeres (Bozzoli 1986:58).

La monetarización de la economía indígena hace que los pobladores busquen producir más bienes de cambio que de consumo: la cacería, la pesca y la recolección disminuyen como actividades económicas (Borges y Villalobos 1998: 96).  El actual sistema económico en Talamanca (80s) es una economía de mercado donde los productos tienen un valor de cambio monetario. El cultivo del plátano es el motor de la economía, la sociedad y la cultura, ya que toda la vida cotidiana está impregnada de las actividades que demanda este cultivo.  En los últimos años se amplió los cultivos a la siembra de cacao y de banano (Bozzoli 1986:51).  Es importante mencionar que existen negocios "clandestinos" de licor y cerveza. También hay una red de comercio (pulperías de abarrotes, ropa, herramientas) y de comercio informal de carnes, madera y productos del bosque (Borge y Castillo 1997:65).

Ellos hacen una distinción entre los usos de los animales domésticos y los animales silvestres. Los animales domésticos como el chancho o la gallina sí se pueden comerciar, pero los silvestres son solo para el autoconsumo. Si ellos los venden o hacen algún tipo de negocio van a ser castigados por los dueños de los animales (Palmer et al 1992).

Sistema político: El clan UsécLa, creado por Sibö, es superior a los demás clanes indígenas... Sibö dio poderes especiales para que los UsekLapa nos ayudaran por nuestra condición de débiles. Ubicó a  un grupo de UseckLapa en Sweut, un lugar del Alto Lari y otro en Káspaspa, del Alto Coen. Cada grupo de UsekLapa cuidaba a las tribus bribri y cabécar en su región...Por tanto la misión de los UsekLapa no es curar las enfermedades de una u otra persona, sino ayudar a la población entera cuando sufre un mal colectivo... (Palmer 1992: 45, 47).

Los últimos UsékLa son una mujer, un hombre y varios niños. Dos muchachos hay entre ellos que podrían llegar a ser awapa. Sin embargo, considerando que ya murió el último awá UsékLa, ¿quién podrá capacitarlos? (Palmer et al 1992: 47).

Cuando la cultura aún se mantenía con más fuerza, el dirigente político encargado de los asuntos de la comunidad y de que a este no hiciera falta nada, era él así llamado rey o cacique.  Por otro lado, los sukias o awapas son los médicos, los encargados de preservar la salud de los miembros de la comunidad. La salud no solo de sus cuerpos, sino también de sus espíritus, ya que la enfermedad para los bribri tiene un origen espiritual. De acuerdo con este concepto, el sukia es mucho más que un médico, es también el guía moral y espiritual para el pueblo (COOPA 1996).

La Asociación de Desarrollo da mantenimiento a los carriles demarcados por CONAI y los vigila, para que todos conozcan los límites del territorio de la Reserva Kéköldi`. Buscan fondos privados para comprar las propiedades de no indígenas dentro de la Reserva, para que los jóvenes tengan dónde sembrar (Palmer et al: 1992: 79).

Actualmente operan mediante Asociaciones de Desarrollo Integral.?las ADI, que fueron impuestas por ley como ??gobiernos locales? a pesar de algunas excepciones de buen funcionamiento, han generalmente resultado funestas para lograr que las comunidades se desarrollaran y lograran su reproducción social y cultural. Debido al vínculo de las ADI con la política institucional del CONAI alrededor de esta forma de organización han girado numerosos intereses politiqueros que han impedido que las comunidades articularan en forma clara su representación ante el Estado. En muchas de las comunidades indígenas las ADI...se puede decir que nos son representativas de ellas, pues participan relativamente pocos afiliados. Por otro lado, los territorios en que hay presencia no indígena mayoritaria o muy numerosa (como en algunos de los territorios de Buenos Aires) muchas veces se ha dado que los mismos no indígenas terminen controlando estos órganos... (Bozzoli y Guevara 2002: 51).

Algunas comunidades como la de Talamanca Bribri?no han esperado a que se transformen las leyes para empezar a cambiar la forma en que funciona la ADI y transformarla en un proceso mucho más participativo?Así los directivos de la ADI coordinan todas las acciones con Consejos Comunales electos por cada una de las comunidades locales, de forma que se ha generado una situación de casi permanente plebiscito. Quizá en otros territorios indígenas no haya condiciones tan favorables como las de Talamanca...(Bozzoli y Guevara 2002: 53).

La Asociación Regional Aborigen del Dikes (ARADIKES), es una organización no gubernamental, sin fines de lucro, creada con el propósito de fomentar el desarrollo local y fortalecer la autonomía de los pueblos indígenas del cantón de Buenos Aires, Puntarenas. Tiene su radio de acción en las seis reservas indígenas localizadas en el cantón: Boruca, Ujarrás, Térraba, Salitre, Cabagra y Rey Curré, que suman una extensión de 90.600 hectáreas, es decir, 28.5% del área indígena total del país. La organización, entre otras cosas, ha desarrollado proyectos de reforestación de cuencas hidrográficas, protección de bosques primarios y microcuencas, viveros comunitarios, infraestructura comunal, etc. (Lázaro 1999: 10).

Entre algunos resultados de la acción de ARADIKES, se cuenta la zonificación de las cuencas y subcuencas, basada en las actividades desarrolladas; y la protección de 8.000 hectáreas de bosques en un periodo de 4 años y de 2.000 hectáreas para regeneración natural en zonas de recargas acuíferas (Lázaro 1999: 12).

DESCRIPCI?N DE LA ECO REGI?N:

Oferta Climática: El clima de la Reserva Indígena de Talamanca es tropical lluvioso, con lluvias de tipo barlovento en la vertiente y, que es producida por el sistema montañoso de la cordillera que sirve de barrera para los vientos alisios que viajan de este-noreste. La estación lluviosa comprende los meses de mayo a diciembre, y de enero a abril es una estación menos lluviosa. En cuanto a la temperatura media anual oscila a los 26.6 grados C. (Borges y Castillo 1997:15).

Oferta de suelos: En la Cordillera de Talamanca el material sedimentario es de rocas intrusivas con suelos de la formación Tuis, bajos en base y con desarrollo insipiente, además de material volcánico. Estos marcan la diversidad de los tipos de suelos presentes.

En el Valle de Talamanca hay abanicos pluviales de los ríos Telire, Coén, Lari, Urén y Yorkín. También hay rellenos aluviales que señalan la erosión de las partes altas y medias de la cuenca del Telire.  Los suelos son buenos para usos agropecuarios, se les cataloga como moderadamente fértiles.

Salitre-Cabagra:  predominan suelos de un potencial sumamente pobre, ya sea para agricultura permanente o ganadería. Se puede observar además, que donde colonizadores blancos abrieron tales tierras para pastos, hay en la superficie una erosión muy marcada y la formación de terrazas en contorno por hundimiento a lo largo de los caminos usados por los vacunos. Desde cualquier punto de vista, estos son suelos forestales y no soportarán talas repetidas, seguidas por monocultivos o pastoreo y tienen una fertilidad baja o muy baja (Ornes 1983: 107).

Oferta del Relieve: En la Reserva de Talamanca existen dos áreas claramente delimitadas: el valle y las zonas altas de las montañas. En las zonas más altas de las montañas predominan las fuertes pendientes, por lo tanto la agricultura se practica en menor escala, y la población que allí habita es escasa. Debido a la poca inclinación del terreno en el valle (0%-5%), los ríos frecuentemente cambian su curso y producen inundaciones, las que pueden ser violentas y recurrentes. En el valle están concentradas la agricultura, la población y los servicios (Borges y Villalobos 1998: 13, 15).

En la Cordillera de Talamanca el material geológico forma brechas volcánicas, calizas, areniscas, limotitas carboníferas, granodioritas, dioritas, entre otros. Hay montañas y terrenos con pendientes, además de valles profundos, laderas y fuertes pendientes. Asímismo, hay fallas (Telire y anticlinales de Uatsi y Bris) y pliegues sedimentarios que representan problemas por deslizamientos.

En el Valle de Talamanca el relieve es plano cóncavo y plano ondulado con pendientes inferiores al 13%.  Hay problemas de drenaje de las aguas y el riesgo de inundación, además de las cantidades de piedras.

Salitre-Cabagra está sobre las estribaciones de la cordillera de Talamanca, a partir del divisor topográfico entre la vertiente Atlántica y Pacífica, extendiéndose hasta la altura de Buenos Aires por el sur y por el sureste hasta las sabanas de Potrero Grande en las cuencas del río Grande de Térraba y su afluente el río Cot. Sobre la cordillera de Talamanca se extiende en una longitud de 72 kilómetros y comprende dos cuencas hidrográficas bien definidas y de gran importancia para la región: la del río Ceiba, afluente del río General, y la del río Cabagra, afluente del río Grande de Térraba (Ornes 1983: 92).

Vegetación y biomas: En la Reserva de Talamanca se delimitan seis zonas de vida según el sistema de clasificación de Holdridge. En el valle predominan los bosques húmedos y muy húmedos tropical y en las zonas altas los bosques pluviales (Borges y Villalobos 1998: 15).  La Reserva Indígena de Talamanca posee uno de los más ricos ecosistemas naturales de Costa Rica, el cual se constituye de hábitats para una gran diversidad de especies de flora y fauna que han servido de base para el desarrollo y reproducción de la cultura indígena bribri-cabécar (Borge y Castillo 1997:3).

El territorio de Talamanca concentra el 90% de la flora de Costa Rica. Hay seis zonas de vida (Húmedo tropical, Muy húmedo tropical, Muy húmedo tropical transición a premontano, Muy húmedo premontano, Muy húmedo premontano transición a basal, y Pluvial premontano).  Hay también 560 especies de aves, 250 de anfibios y reptiles y 215 mamíferos.  Muchos de los mamíferos se encuentran en peligro de extinción.

Refiriéndose a la colonización agrícola de los sectores bribri del Pacífico, por parte de campesinos mestizos, se indica que en las riberas de los ríos, en lomeríos al pie de la cordillera, en terrazas altas donde los antiguos asentamientos no han sufrido laterización, se observan ??cejas? de bosque, o islas, pastos, vegetación secundaria (charrales, bosque secundario o tacotal). En pequeños valles y en tierra recién volteada predominan los cultivos (Bozzoli 1986: 48).

CARACTERIZACI?N DE LA OFERTA HÍDRICA:

Oferta atmosférica: En el Pacífico Sur, por los altos niveles de lluvia y lo elevado de las temperaturas, hay una acción química intensa sobre los suelos y las rocas. Significa que desaparecen la mayoría de los nutrientes y se facilita la laterización de los suelos, lo cual los hará eventualmente inadecuados para la agricultura. En este lugar la mayor parte del excedente de agua escurre por la superficie, lo cual constituye un vigoroso agente para la erosión y degeneración de los suelos aún bajo la cubierta vegetal natural (Bozzoli 1986: 48).

En el Pacífico Sur durante el verano la zona se ve afectada por fuertes vientos. Por debajo de los 200 msnm los vientos son calientes, secos y contribuyen a favorecer la evaporación de la humedad de los suelos expuestos, como a promover fuegos intensos en las sabanas y  zonas despejadas para el cultivo (Bozzoli 1986: 47).

Oferta superficial: Muchas de las comunidades indígenas ven hoy contaminados sus ríos y quebradas, de manera que poco a poco los medios para el desarrollo de juegos tradicionales son cada vez menos propicios (González 1990: 16).      

En el Valle de Talamanca fluyen los causes de los rios Lari, Uren, Coén, Yorkín y Telire.  Estos ríos son navegables, convirtiéndolos en el principal medio de transporte.

La Reserva de Talamanca se encuentra desde las cabeceras de los ríos hasta el valle caracterizado como abanico aluvial formado por una compleja red hidrográfica compuesta por los ríos que bajan por la vertiente oriental de la cordillera de Talamanca: Telire, Lari, Urén, Coén y cientos de riachuelos, los cuales son parte de la cuenca del río Sixaola (Borges y Villalobos 1998: 12).

En el área de la actual Reserva de Talamanca, con la entrada de la Chiriquí Land Company en 1909 los flujos hídricos naturales se alteraron por la eliminación de los diques naturales de contención que retienen las cíclicas crecidas de los ríos y por los drenajes artificiales que más bien facilitaron las inundaciones violentas en el valle. Estas corrientes violentas fueron, poco a poco, erosionando el suelo, hasta dejar al descubierto los antiguos lechos de los ríos. En otras áreas como Mojoncito, los drenajes hechos por la compañía no funcionaron debidamente, estancándose el agua y provocando la aparición de enfermedades fungosas en las plantaciones bananeras. La pesca disminuyó debido a la contaminación de las aguas con lodo y agroquímicos y a la desmedida explotación que hacían los trabajadores bananeros, quienes usaban dinamita (Borges y Villalobos 1998: 39).

En la Reserva de Talamanca, la actividad de RECOPE (Refinería Costarricense de Petróleo) a inicios de los años de 1980 incluyó el uso de lodos a base de salina y de aceite. Todos estos deshechos se desaguaban, a pesar de las lagunas de decantación, en los ríos Watsi y Cocles. Además, las aguas negras del campamento caían directamente al río Sixaola.  Pronto se contaminaron estos ríos, que eran usados por los pobladores de Suretka, Bratsi, Chase, Rancho Grande y Watsi como fuente de agua para el consumo humano y para lavar la ropa. Los indígenas se vieron obligados a recorrer mayores distancias para usar agua no contaminada o a construir pozos (con la colaboración de RECOPE). La población de peces y crustáceos disminuyó en estos ríos, ya que la contaminación los afectó; la dieta de los indígenas (los ubicados cerca de estos ríos, dejó de contar por algún tiempo, con este tipo de alimentos (Borge y Villalobos 1998: 62).

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