Costa Rica - Pueblo Maleku

DESCRIPCI?N RESUMIDA DEL PUEBLO MALEKU

Familia lingüística: Su clasificación es Chipcha-Guatuso, relacionada con el idioma Rama en Nicaragua.

Importantes aspectos linguísticos trabajan en contra de la conección Maleku-Huetar; la comparación entre el huetar, desaparecido al final del siglo XIX y el maleku corriente, muestra que ambos lenguajes eran distintos. La comparación de otros elementos culturales del pasado y presente, tal como casas, vestido, religión y costumbres funerarias indica que ambos grupos indígenas eran bastante diferentes (Castillo: 2004: 74).

El nombre Maleku significa ??persona?. En plural, maleku marama equivale a decir ??nuestras personas? (J.E.P. Margarita: 2001: 34).

Etnohistoria: Los maleku, junto con los bribri y cabécar fueron grupos nunca conquistados por los españoles durante el periodo colonial; aparentemente su presencia es notada hasta 1719, reportándose como "indios guerreros del Río Frío".

El religioso franciscano Zepeda (1750) menciona haber encontrado en las cabeceras de los afluentes del San Juan, sobre la cordillera de Tilarán, 500 casas de indios, quienes lo acogieron amigablemente.. Durante las épocas lluviosas, dice que la gente construía casas en los árboles, a salvo de las inundaciones; también cuenta acerca de indios rubios y blancos. En 1778 el padre Tomás López, prior de San Francisco de Térraba, encuentra que los residentes de Orosí y Tortuga, probablemente del grupo Rama, en las costas sur del Lago de Nicaragua, le indican la existencia de indios "guatusos", numerosos y fieros guerreros viviendo en las cabeceras del Río Frío. Según ellos, las otrora relaciones amistosas entre ambos grupos finalizaron luego de que tuvieran enfrentamientos con tales indios, quienes mataron a cinco de ellos. En 1783, el mismo padre Tomás López intenta una nueva excursión a  las cabeceras del Frío, y navegando sobre el Río La Muerte, recibieron una andanada de flechas.  El padre López ordenó a sus compañeros huir río abajo y dejarlo sólo. Con crucifijo en mano se presentó a los maleku, quienes suspendieron el ataque, metiendo al padre en un bote y escoltándolo a la villa. La tradición oral maleku aún conserva la memoria acerca de un cura capturado en el Río La Muerte y posteriormente ejecutado. Es muy posible que este sea el primer contacto de los maleku con gente blanca, y que los padres Zepeda y Adán hayan limitado su tarea de evangelización a otros grupos, no precisamente a los maleku, pues no parece haber infiltraciones de la doctrina cristiana en el sistema de creencias de este grupo (Castillo 2004: 86-92).

Pero pareciera que este no fue el primer contacto de religiosos con indígenas de esta zona.  Se cuenta una leyenda que habla de un estudiante de teología en León, que desapareció en las faldas del Volcán Tenorio.  Su padre lo fue a buscar "encontrando...la mula atada a un árbol y algunos objetos de pertenencia del levita. Nunca más se supo de él. Por esos tiempo los corovicíes hacían, de vez en cuando, incursiones en sus antiguos dominios y se supuso que aquellos indios le habrían matado. Sin embargo cuatro indias capturadas en 1761 decían que el padre convivía con ellos, predicando la doctrina cristiana. Respecto a este individuo se dice que "siguió el estado eclesiástico y se ordenó de epístola, pero por ciertas desazones y reprensiones que tuvo de su prelado el Sr. Obispo de León, se llenó de melancolía y fingiendo a sus padres que iba a cazar se huyó de su compañía y montando la cordillera de Tenorio, se pasó a vivir con los Huatuzos". (J.E.P Margarita: 2001: 10).

Será hasta 1849, que se de un nuevo contacto, en este caso con Trinidad Salazar, comandante del Fuerte de San Carlos.  En grandes botes con muchos soldados nicaraguenses, subió el Río Frío, y mientras acampaba en uno de los bancos del río, la partida fue atacada por los maleku, quienes mataron a muchos e hirieron a otros tantos. Los sobrevivientes, incluyendo a Salazar, seriamente heridos por flecha, huyeron hacia el Fuerte de San Carlos; ninguno de ellos reportó haber visto a uno sólo de los guerreros maleku, evento particular que añadió más material a la superstición con la cual los maleku eran ya vistos.  En 1867 el Capitán Parker, ex Texas Ranger y ex filibustero residente en San Juan del Norte, organizó una expedición hacia las cabeceras del Río Frío, acompañado de dos franceses y un alemán.  A diferencia de otras ocasiones, inexplicablemente los maleku no los atacaron, limitándose a huir de sus ranchos temporales a lo largo del río, haciendo mucho ruido al alejarse.  Esto le permitió a los extranjeros hacer una observación más cercana de  los maleku mientras pescaban, cargaban plátano en pequeñas balsas o simplemente se internaban en la foresta. La expedición tuvo un fin trágico, cuando mataron un a un indio que trató de atacarlos con una flecha, decidiendo devolverse por temor a un ataque masivo. (Castillo: 2004: 110-114).

Las luchas posteriores de los malekus por sus territorios será contra los huleros nicaragüenses, esto durante la segunda mitad del siglo XIX. La historia resulta trágica para la partida indígena. Informantes locales y fuentes históricas concuerdan en que se dio una batalla importante en el Río La Muerte en 1868; varios cientos de hombres maleku armados con lanzas, flechas y arcos, combatieron contra una pequeña pero bien armada partida de huleros, quienes portaban fusiles, machetes y perros; este suceso acabó trágicamente con cientos de malekus asesinados, entre ellos su jefe de guerra (Urojua).  Los prisioneros y muertos fueron exhibidos como trofeos de guerra en San Juan del Norte; los prisioneros fueron dados como esclavos a los terratenientes de las riberas del San Juan (Castillo: 2004: 171).

Esta batalla queda recogida por diferentes historias, las publicaciones de la Junta de Educación Palenque Margarita (2001), cuenta que uno de los bandos estaba compuesto de un buen número de soldados junto con los propios huleros.  Estos se enfrentan a los malekus a orillas del Río Aore (Río La Muerte) ...Cuentan los indios que el campo quedó regado de sus cadáveres y la sangre corrió río abajo hasta teñir las aguas. Guiados por su gran cacique y en intento desesperado...desde las riberas del río disparaban sus flechas al enemigo...el cacique...reunió a su gente y los incitó al ataque personal...en una demostración de valor se lanzó él primero hacia las aguas del río, buscando la otra orilla en donde estaban parapetados los soldados. Los demás indígenas siguieron a su jefe, pero ya en las aguas ofrecieron un blanco perfecto para los rifles...Los pocos malekus que quedaron huyeron hacia las montañas en busca de protección. El cadáver del cacique según se cuenta, fue llevado a Nicaragua...Para los indígenas el cacique no murió...Dicen ellos que tal fue la tristeza del rey...que se fue caminando hacia la laguna de Kóter, en la cual se hundió...Descendientes de este jefe son los indios que se apellidan Blanco. Uno de ellos, Francisco Blanco, fue quizá el último gran jefe del pueblo, respetado por todos...La tradición oral menciona que el último cacique maleku, nombrado por su propio abuelo, murió entre 1930 y 1940. (J. E. P Margarita: 2001: 15).

Luego de ser vencida la resistencia militar maleku, entre 1870 y 1910 el número de miembros de esta tribu decae rápidamente por diversos factores (1) muerte a manos de huleros; (2) captura y venta de esclavos en Nicaragua; (3) muerte por maltratos y enfermedades antes de ser vendidos; (4) víctimas de las enfermedades introducidas desde el Viejo Mundo; (5) muerte por inanición en las selvas y montañas a dónde huyeron (Castillo: 2004: 173).

Los datos históricos dan poca atención a la introducción de nuevas enfermedades como una causa de la caída de la población maleku.  Hacia 1882 estos eran descritos como saludables, altos, robustos y pocos entierros se encontraban en sus casas.  Catorce años después, son descritos como muy delgados y enfermizos, de mal parecer y sufriendo de problemas pulmonares, sarampión, tifoidea, influenza, tuberculosis, fiebre, catarro, dolores, úlceras, anemia e infecciones.  Según Thiel, había cerca de 330 entierros recientes en once comunidades, con 267 habitantes aún vivos (Castillo: 2004: 173).

Los huleros, ya sin ninguna restricción, ocuparon las inmediaciones de Caño Negro como lugar preferencial de campamento, así como el Río Frío como arteria principal de desplazamiento en la zona.  De esta manera los maleku perdieron las principales áreas de abastecimiento de carne y pesca, lo cual contribuyó a una mala nutrición y a hacerlos vulnerables a las nuevas enfermedades (Castillo: 2004: 176).

La población maleku a inicios del siglo XX se configuraba por la presencia de una mucha mayor cantidad de hombres que de mujeres, bastantes ancianos y pocos niños, más que niñas.  Esta particular estructura demográfica dificultó la reproducción. La escasez de mujeres se relaciona también con el surgimiento de costumbres de poliandria, así como con el acoplamiento entre primos hermanos, lo cual rompió los antiguos valores de parentesco. Los destacamentos policiales enviados para proteger a los maleku también estuvieron a cargo de reprimir costumbres ancestrales tales como las fiestas de chicha, que incluían música y danzas.  Aún se recuerda como algunos abuelos sufrieron la humillación de pasar horas y días en huecos en el suelo, con garrotes atados a los pies, pena infligida por las autoridades para quienes desobedecieran las nuevas normas establecidas por los líderes católicos (Castillo: 2004: 178-186).

La población maleku fue obligada a realizar labores y dar impuestos contra su propia voluntad; por ejemplo, tuvieron que limpiar el canal del Río Frío desde Guatuso hasta la desembocadura del Río Sabogal, para hacerlo navegable en canoa y facilitar la comunicación expedita con San Carlos de Nicaragua.  También se mencionan abusos de la policía, tales como la invasión de los ranchos para quebrar las grandes vasijas conteniendo chichas, decomisar los bastones de pelea y encarcelar a la gente que hubiera bebido (Castillo: 2004: 199).  Poco a poco fueron perdiendo sus tierras, y reducidos a pequeñas áreas marginales.

Es hasta principios de la década de los 90s que los maleku invadieron la Finca Mariley, ubicada junto a la Reserva, donde 250 hectáreas fueron distribuidas entre 30 familias. Sin embargo, un 45 % de las tierras de la Reserva son poseídas ilegalmente por mestizos, mientras los maleku poseen apenas un 20% (606 ha).  Además, sucede que de esta tierra, el 50% está en manos de 15 familias, y la otra mitad se distribuye entre 40 familias; hay también 35 familias sin ningún pedazo de tierra (Castillo: 2004: 223).

Actualmente, en este lugar se ubica el "Palenque El Sol". Se trata de uno de los más extensos latifundios que existen en la zona...Desde que la finca fue tomada y distribuida, se han beneficiado con esta acción más de cien personas ... En Mariley se produce ganado vacuno, arroz, frijoles, maíz, tiquisque, ñampi... (J.E.P. Margarita: 2001:30).

Áreas ocupadas por el grupo étnico o cultura: La fisiografía del Río Frío, dominada por un clima caliente, húmedo y lluvioso, cubierta por densa selva tropical y suamposas llanuras, sujetas a las inundaciones, e infestadas por insectos, enfermedades y peligrosos animales salvajes, no atrajo mucho la atención de los hispanos. Además, la escabrosa topografía de las cordilleras de Guanacaste y Tilarán hacia el sur de estas áreas pantanosas, hizo esta región muy poco accesible a los conquistadores. Como resultado de dichos factores geográficos, la región del Río Frío permaneció aislada y remota, permitiendo que los patrones culturales de los Maleku continuaran protegidos de un impacto extranjero directo (Castillo: 2004: 93).

A mediados del siglo XIX, antes de las destructivas invasiones de los huleros, habían diecisiete palenques dentro del territorio ancestral maleku; 5 sobre el Río Pataste; dos en el Río Patastillo; nueve en el Río La Muerte; y uno en el arrollo de Ulhíjali, un afluente de La Muerte. Otros dos palenques de incierta ubicación se localizaron en el Pataste y La Muerte. También existieron más palenques a lo largo del Río Caño Ciego y sus afluentes. Dichos asentamientos estaban ubicados a distancias de 1 kilómetro, aquellos más cercanos entre sí, y de no más de 8 kilómetros los más alejados. Considerando su localización, las secciones bajas de La Muerte, Pataste y Patastillo constituyeron el corazón de la región maleku en el pasado. Los sitios habitacionales se encontraban en una posición central respecto a las tierras agrícolas importantes, a las áreas de recolección, cacería y pesca. Los sitios más cercanos de pesca y cacería, estuvieron localizados a lo largo de los ríos, quebradas, bosques riparios e interfluviales, a corto camino de los palenques. También hubieron sitios de pesca y cacería en sitios sobre la Cordillera, tal como las cabeceras de los ríos Frío, Buena Vista, Samen, Cote, Venado, La Muerte y Laguna Cote.  Allí los maleku construían ranchos temporales para estar cazando y  pescando por varios días, ubicando a lo largo del recorrido hacia los palenques otros tantos lugares de descanso, para facilitar el retorno, durante el cual venían cargando pesadas cargas de pescado ahumado y carne.  Otro sitio de pesca y cacería importante estuvo en la Laguna de Caño Negro, áreas de inundación y bosques circundantes.  Estos territorios eran atravesados principalmente navegando el Río Frío con balsas.  Muchos campamentos se establecían alrededor de la laguna para pescar, cazar y capturar tortugas.  Desplazarse a este lugar desde los palenques tomaba varios días, por lo lento de la navegación en balsa, por lo cual se montaban diversas rancherías a lo largo del río, usándose para descansar, pescar y cazar (Castillo: 2004: 123).

En fin, entre el Lago de Nicaragua y el Río San Juan en el norte y las llanuras de Guanacaste en el oeste,  quedó un triángulo de bosque primario casi impenetrable para los conquistadores. (J.E.P. Margarita: 2001: 8).

Para mediados del siglo XIX comienza la expansión de asentamientos nicaragüenses y actividades comerciales redujeron las tierras históricas maleku.  Los colonos usaron procedimientos diversos para expropiar la tierra indígena, tal como comprarla a precios ridículos o cambiarlas por caballos, licor, perros, rifles viejos, etc.  Intimidación o apropiación de más terreno del acordado fueron otras vías usadas por los colonos (Castillo: 2004: 199).

La situación de los asentamientos guatusos o malekus en las primeras décadas del siglo XX, es muy lamentable: asentados en terrenos difíciles, aumentando el riesgo de enfermedades y otras calamidades.  En 1923: "Al Palenque Tojivacha o Palenque Tojiva, en las márgenes del Caño del Sol, se llega después de pasar grandes suampales, nidos de millones de zancudos que producen malaria. El bosque espeso, lóbrego, ninguno sin guía se atrevería a pasar. Los guías eran indios; a veces astutamente blandían los machetes para cortar la cabeza a tobobas venenosas. Con qué cautela llegábanse al triste animal muerto; con qué cuidado, con qué misterio lo cogían para ponerlo a un lado de la totuosa vereda, estirándolo y cubriéndolo con hojas" (Monestel en J.E.P Margarita: 2001: 24-25). De 1923 a 1967 desaparecen tres de los seis palenques que existían. Con el avance de la colonización mestiza desde la década de los sesenta, se fue eliminando poca a poco los bosques existentes, aunque en 1967 todavía se contaba con importantes zonas boscosas en el lugar, en 1973 la selva había sido destruida por los colonizadores y los indígenas eran jornaleros... (J.E.P Margarita: 2001: 26)

La usurpación de tierras maleku a partir de 1970 fue alarmante de manera que en 1976 se creó la Reserva Indígena Guatuso con 2.994 hectáreas, luego reducidas a 2.744 ha. Gran parte del territorio está en manos de no indígenas que practican la ganadería (J.E.P. Margarita: 2001: 26).  Por esas fechas se construyeron en la zona con colaboración municipal, carreteras y puentes, pistas de aterrizaje, escuelas y puestos de policía; también, acueductos en Margarita y Tonjibe (Castillo: 2004: 214).

En la actualidad los maleku habitan en la cuenca media del mayor cauce fluvial que atraviesa Los Guatuzos, el río Frío. Aunque administrativamente la Reserva Indígena  Maleku se limita a unos pocos kilómetros cuadrados ubicados en los alrededores de San Rafael de Guatuso en territorio costarricense, la tradición oral reconoce la costa sur del Lago (Cocibolca, perteneciente a Nicaragua) como parte de su territorio tradicional (Arenas et al: 2002:22).

Se les ubican en la Vertiente Atlántico a la Reserva Maleku de Guatuso (Cuenca del San Juan, Subcuenca Río Frío) y a los palenques Margarita, Tonjibe, y El Sol (Bozolli 1969: 11; Tenorio 1988: 48).

Tiempo de ocupación del territorio: Edelman sostiene que la evidencia genética y lingüística reunida durante las últimas dos décadas sugiere fuertemente que los Malekus no eran descendientes recientes de otros grupos indígenas que buscaron refugio a lo largo del Río Frío. (J.E.P Margarita: 2001: 8).

Tradición oral, lingüística, genética y arqueología, muestran a los maleku como un grupo indígena independiente, que ha vivido en la cuenca del Río Frío por cerca de 4.000 mil años sin mayores interrupciones. La creación de animales, plantas y malekus mismos, según su tradición oral, tiene lugar en las cabeceras de los tributarios del Río Frío, sin mencionar un sólo evento ocurrido en la provincia de Guanacaste, el Valle Central, ni reclamando a los Votos del San Carlos y Sarapiquí como sus ancestros (Castillo: 2004: 81, 85).

Formas de asentamiento: Los antiguos palenques constaban de sitios de descanso multifamiliares a lo largo del río, y particularmente cerca de su confluencia con algún pequeño riachuelo tributario; en ambos lados del sitio y rodeando la residencia multifamiliar estaban situadas las tierras agrícolas; hacia arriba y abajo del río de las unidades multifamiliares se encontraban los sitios de pesca; más allá de los terrenos agrícolas estaban los espesos bosques primarios que servían como límites divisorios separando cada dominio entre las comunidades (Castillo:2004: 131).  En estos habitaban grupos extensos en la que cada familia nuclear tenía un espacio asignado en torno a un fogón. En el territorio cercano al palenque -a ambos lados del río- los habitantes llevaban a cabo sus actividades de siembra y la mayor parte de la caza, la pesca y recolección. (J.E.P Margarita: 2001: 6).

Descritos con un patrón de asentamiento seminómada, establecieron sus viviendas en las áreas menos inundables cercanas a las orillas de los ríos navegables. Estos no sólo suponían la principal vía de comunicación, sino que permitían la obtención de pesca y el abastecimiento de agua (Arenas et al: 2002: 22).

Algunos factores  ambientales que pudieron haber influido en el patrón de asentamiento de palenques a lo largo del río son: (1) considerando el carácter húmedo de la zona, se acostumbró la ubicación en lo alto de las colinas, laderas, bancos del río y terrazas; construir las casas en sitios elevados era una medida preventiva ante los eventuales efectos de las inundaciones; (2) los asentamientos se establecían en sitios libres de inundaciones, pero cerca o en la confluencia de un río principal con un afluente más pequeño, el cual suplía al palenque todo el año con agua limpia para beber, cocinar y otros usos domésticos, mientras el río principal les aseguraba un lugar para nadar y bañarse; el agua de este cauce mayor no era usado para beber o con motivos domésticos, pues el río era tradicionalmente el lugar usado para defecar, además de que durante la estación lluviosa, sus aguas se tornaban lodosas e insalubres; (3) los terrenos agrícolas más rentables estaban limitados a las riberas del río, siendo suelos aluviales arenosos bien drenados, por lo cual los palenques se situaron a su vera; la pobre fertilidad y escaso drenaje, así como las dificultades para transportar las cosechas, motivaron que los maleku no establecieran parcelas agrícolas en bosques lluviosos interfluviales, lejos de los principales ríos; (4) la abundancia de peces producida y concentrada en las pozas a lo largo del lecho de los ríos principales fueron un atractivo mayor para ubicar los palenques justo al frente de tales pozas pesqueras, economizando esfuerzo  (Castillo: 2004: 138, 139, 140).

Todavía a principios del siglo XX vivían diseminados en palenques por las orillas de los caños afluentes del Río Frío, en cuyos alrededores sembraban plátanos, yuca, maíz, caña, ojoche y cacao. Estos estaban construidos sin paredes, con techos de palma suita o de corozo. (Monestel en J.E.P Margarita: 2001: 24).

Para principios de la década de los 70s el Palenque Margarita consiste en dos filas principales de casas pequeñas de madera aserrada, con techo de zinc, construidas por el Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU) y tres ranchos con techo de hojas sin paredes a lo largo del río El Sol, en el cual se toma agua y se baña la gente. Un puente es una tuca gruesa y fuerte que comunica con el camino y las pulperías. La escuela está a la vista de las casitas, en el llano a orillas del río (Bozzoli, en CEDAL: 1973: Cap IV).

Los patrones de asentamiento varían también con el tiempo. En 1963 el INVU construyó casas para familias nucleares en Margarita y Tonjibe, siendo copias de las del Valle Central, con paredes y pisos de madera, techos de metal, puertas y ventanas, en patrón residencial aglomerado; este tipo de vivienda remplazó las tradicionales habitaciones multifamiliares para familias extensas.  Tan pronto las casas fueron ocupadas, los residentes quitaron los pisos para enterrar a sus muertos, y usaron la madera de pisos y paredes para el fuego; en general las casas, cerradas como jaulas, demasiado calientes, no se adaptaban a las condiciones de humedad y radiación solar de la zona, creando problemas de salud entre los indígenas (Castillo: 2004: 210).

Actualmente los maleku habitan en tres poblados: El Sol (45 habitantes), Margarita (157 habitantes) y Tonjibe (178 habitantes). Siguiendo los proyectos de vivienda gubernamentales, estas comunidades consisten en grupos de viviendas agrupadas muy juntas, separadas únicamente por unos pocos metros, emulando los patrones residenciales modernos. Las casas están hechas de cemento y madera, techos metálicos y pisos de concreto; miden entre 80-90 metros cuadrados con pequeños cuartos y son habitadas usualmente por familias nucleares. Son accesibles por caminos pavimentados o de lastre, y se encuentran a una distancia relativamente cercana a Guatuso, el principal centro urbano de la región (Castillo: 2004: 38).

Migraciones: Según los estudios de D. Cleto González Víquez, los indios corovicíes... ocupaban el territorio entre los Río Higuerón o de las Lajas y el Tenorio hasta el mar. Según toda la probabilidad, atravesaron la cordillera de Tilarán y se refugiaron en los Guatuzos, que son sus descendientes. Un río conserva el nombre de estos indios: el Corovicí que nace en las faldas del volcán Tenorio...".(J.E.P Margarita: 2001: 8).

A finales del siglo XIX los indígenas comenzaron a ser apresados y vendidos como esclavos para las haciendas y minas de oro nicaragüenses. Los maleku se retiraron del área y se establecieron en poblados cercanos pertenecientes a Costa Rica formando los palenques de Tonjibe, Margarita y El Sol... (Arenas et al: 2002: 24).

Consecuente con la caída de la población maleku a fines del siglo XIX, se redujo el número de palenques, mientras que otros fueron reubicados; la mayoría de las diecisiete comunidades que se encontraban a lo largo del Pataste, Patastillo, La Muerte, Caño Negro y otros tributarios, fueron abandonados y sus residentes se ubicaron más hacia las laderas de la Cordillera de Guanacaste y sobre el río Cucaracha y El Sol, estableciendo siete nuevos palenques: Tójifá, Margarita, José Joaquín, Lhafára, Culolo, Napoleón y Juana.  Este traslado se dio probablemente antes de la visita de Thiel en 1884; luego de esta fecha desaparecen tres más de estos palenques (Castillo: 2004: 174).

Hacia 1882 se establecen colonos extranjeros de manera permanente en la zona de Río Frío a la altura de Guatuso; entre ellos, nueve familias nicaraguenses, siete individuos norteamericanos protestantes y una familia costarricense, la de Juan Alvarez, ex-soldado que se dedicó a proteger a los maleku de las incursiones de los huleros.  Dichos colonos se dedicaron a la agricultura diversificada, y aunque no se reportan encuentros violentos con los maleku, se apropiaron de las tierras fértiles y de los sitios de cacería y pesca que antes pertenecieron a los indígenas (Castillo: 2004: 178).

El rápido crecimiento de la población a partir de 1950 y problemas de tenencia de tierra en Costa Rica, empujó a trabajadores desposeídos de Alajuela y Guanacaste hacia la región periférica del Río Frío.  Estos colonos un usaron los río navegables como vías de acceso, y prefirieron establecerse en las alturas y laderas de la Cordillera de Guanacaste.  Sin embargo, la erupción del Volcán Arenal (1968) y la construcción de la Represa Hidroeléctrica de Arenal (1976) motivó que muchos se movieran hacia las cabeceras del Río Frío, sumándose esta presión a la ejercida por los migrantes producidos por la Reforma Agraria de Somoza, en las Islas del Lago y sus inmediaciones.  Así se fueron expropiando las antiguas tierras maleku. En 1957 el gobierno establece una reserva Maleku con 11.000 ha de extensión, incluyendo secciones del Río Frío, Venado, El Sol, La Muerte y Cucaracha.  Sin embargo, tal territorio no tuvo el respaldo de documentos legales, títulos de propiedad, demarcación topográfica, etc., de modo que la usurpación por parte de los colonos continuó (Castillo: 2004: 204-206).

Sistema de culto: La adoctrinación religiosa no fue suficiente para que los maleku abandonaran sus creencias, tabúes alimenticios y ceremonias especiales, incluyendo bebida de chicha, danzas y cantos.  Sin embargo, el último vidente maleku murió en 1958, en Tonjibe, sin dejar un heredero.  A este señor se le consultaba sobre diversos eventos, incluyendo aquellos relacionados con inundaciones.  Se le daban ofrendas de semilla de cacao (Castillo: 2004: 211).

Dentro de estos cultos tradicionales la gente visitaba al vidente para responder preguntas acerca de eventos en el pasado, presente y futuro; el vidente intermediario consultaba a los espíritus y dioses en una entrevista directa con ellos, en lugares aislados cerca de las cabeceras de los ríos, para luego transmitir el mensaje a la gente. También el medium velaba por el buen comportamiento de la persona y los defendía de malos espíritus y tentaciones (Castillo: 2004: 136).

Sistema económico: A mediados de siglo XIX la familia extensa operaba no sólo como unidad de parentesco y residencia, sino como unidad productiva, con una división de labor caracterizada por la edad y el sexo; los hombres fabricaban balsas y pescaban; las mujeres pescaban, confeccionaban redes y vasijas; los niños hacían algo de pesca y las niñas acarreaban agua del río; la tierra especialmente fértil de las riberas aluviales era trabajada comunalmente por la familia extensa; también la familia extensa obtenía derecho de usufructo sobre los recursos del río alimentando los peces con semilla de cedro, cacao y plátano, pescando en pozas propias y respetando las de otras familias. La cabeza de la familia, usualmente el hombre más viejo, organizaba las actividades productivas y distribuía los bienes; el tamaño de la familia permitió a sus numerosos miembros emprender diferentes actividades al mismo tiempo: unos cazando, otros pescando, etc.  (Castillo: 2004: 134).

Se dinamizaba mediante el uso de dos diferentes tipos de acuerdo para el intercambio de trabajo: la chichada y la mano vuelta.  En el primer caso, era fundamental que el beneficiario diera una retribución inmediata a los trabajadores mediante chicha y otros bienes; en el segundo, se esperaba pagar el trabajo con trabajo en el futuro. Algunas actividades involucraban a varias o todas las comunidades (palenques); limpiar los senderos que comunicaban palenques, instalar puentes rústicos, construir balsas; también, la pesca de cierto tipo de mojarras en los cursos inferiores del Río Frío durante el mes de octubre y la captura de tortugas en la Laguna de Caño Negro entre marzo y abril.  Grupos de distintos palenques participaban en los viajes de cacería a lugares distantes, tal como el Volcán Tenorio, la Laguna de Cote o las cabeceras del Buena Vista y Frío (Castillo: 2004: 136-137).

La monetarización de la economía incentivada por Thiel, ya durante la primera mitad del siglo XX se traduce en la venta de pequeños excedentes agrícolas en los mercados vecinos de Guatuso, Tilarán y Cañas.  El dinero se usaba para comprar zapatos, ropa, aceite, sal, manteca y otras provisiones. Además, la recolección, pesca y cacería complementaron el abastecimiento de comida y necesidades domésticas, en una economía productiva y extractiva de pequeña escala, lo cual les daba cierta independencia (Castillo: 2004: 201).

Sistema político: A mediados del siglo XIX los matrimonios solían ser monogámicos, con preferencias exogámicas y matrilocales (Castillo: 2004: 135).

Dentro de las formas tradicionales de organización política la comunidad de familias funcionaba como una unidad política encabezada por un líder informal, quien fuera probablemente un medium (Tócu lhóqui cuácuacsufamaráma) con el poder de comunicarse con los espíritus de los muertos y de los dioses.

Las relaciones entre comunidades o palenques parece haber sido amistosa y armónica; hombres de distintos palenques participaban juntos en diversas actividades económicas y se ofrecían chichadas; la información sugiere que cada palenque era una unidad política autónoma.  Sin embargo, bajo ciertas circunstancias, especialmente defensa contra amenazas externas, los palenques pueden haberse consolidado temporalmente en alianza bajo la dirección de un liderazgo o caudillo; dicha figura de jefe habría tenido la denominación particular de Urojua, lo cual en lengua maleku significa jefe guerrero.  Sin embargo, una vez superada la amenaza, cada palenque habría vuelto a su condición de independencia política.  En conclusión, los maleku fueron una sociedad igualitaria, con poca estratificación o jerarquización entre personas y grupos (Castillo: 2004: 136-138).

Actualmente operan mediante Asociaciones de Desarrollo Integral. ¨?las ADI, que fueron impuestas por ley como ¨gobiernos locales¨ a pesar de algunas excepciones de buen funcionamiento, han generalmente resultado funestas para lograr que las comunidades se desarrollaran y lograran su reproducción social y cultural. Debido al vínculo de las ADI con la política institucional del Consejo Nacional de Asuntos Indígenas (CONAI) alrededor de esta forma de organización han girado numerosos intereses politiqueros que han impedido que las comunidades articularan en forma clara su representación ante el Estado. En muchas de las comunidades indígenas las ADI...se puede decir que nos son representativas de ellas, pues participan relativamente pocos afiliados. (Bozzoli y Guevara: 2002: 51).

DESCRIPCI?N DE LA ECO REGI?N:

Oferta Climática: La zona tiene un clima tropical húmedo con rangos anuales de precipitación de 3.348 mm. La humedad relativa es usualmente alta variando entre 85 y 92% a lo largo del año. Sin embargo, los datos de precipitación varían, de manera que hay un uniforme incremento del rango de precipitación desde las tierras bajas del norte hacia las áreas montañosas del sur. La lluvia aumenta de 2.200 mm en Los Chiles, pasando por 3.000 mm en Guatuso, hasta cerca de 4.000 mm en Lago de Cote y más de 5.000 en Río Cote (Castillo: 2004: 16).

Las temperaturas varían con  la elevación, oscilando el promedio anual entre 26º centígrados en Los Chiles y Guatuso, hasta 20º centígrados en las altas elevaciones de la cordillera (Castillo: 2004: 18).

Oferta de suelos: Las tierras bajas están compuestas por sedimentos aluviales erosionados de la cordillera; muchas áreas son virtualmente llanas, interrumpidas sólo por depresiones topográficas que están permanente o estacionalmente inundadas y ocupadas por ecosistemas de humedal; los suelos hidromórficos se han desarrollado por la acumulación de material orgánico mezclado con arena, barro y arcilla en áreas inundadas; el pobre drenaje y gran presencia de agua hace difícil la agricultura. Los suelos de las laderas de la cordillera al sur se componen por rocas volcánicas y litosoles derivados de material volcánico, inutilizable para fines agrícolas dado su ausencia de material orgánico y extremas pendientes; más abajo, el material volcánico ha producido fértiles andosoles, bien drenados y con bastante materia orgánica, aunque la inclinación del terreno entre 30 y 60%, así como la alta precipitación, hace este suelo fácilmente erosivo. Más abajo aún, los suelos se forman por lavas, flujos de lodo y tobas, derivándose latosoles rojizos caracterizados por una textura arcillosa, poca acidez, abundancia de materia orgánica y buen drenaje, lo cual le hace apta para el cultivo; sin embargo terrenos de 30% o más de inclinación son susceptibles de erosión, dada la alta precipitación (Castillo: 2004: 15).

Oferta del Relieve: La cuenca del Río Frío cubre cerca de 1.554 km cuadrados, siendo su curso de 90 km desde su origen en el Volcán Tenorio hasta su confluencia con el Río San Juan. Es una cuenca internacional, pues sus últimos 8 kilómetros fluyen dentro de territorio nicaraguense (Castillo: 2004: 19).

La cuenca del Río Frío puede dividirse en dos grandes unidades geográficas: las tierras bajas del norte, consistentes en ondulantes terrenos con elevaciones entre 30  y 100 m, cubriendo 75% de la cuenca; y el área montañosa del sur, correspondiente a la cordillera de Guanacaste y Tilarán, las cuales se elevan desde las zonas bajas hasta 1.909 m en la cima del Tenorio; allí, entre los 100 y 600 m, la topografía es dominada por colinas bajas y elevaciones con 15-30% de inclinación (Castillo: 2004: 12,15).

Vegetación y biomas: El territorio de los malekus está en las zonaa de vida del Bosque Húmedo Tropical, Bosque Muy Húmedo Tropical, y el Bosque Premontano Muy Húmedo. En el primero, sus formaciones vegetacionales, hasta hace pocas décadas incluían: 1) Llanos: los suelos permanecen inundados varios meses al año, hay gramíneas y ciperáceas; 2) Yolillales: el yolillo (Raphia taedigera) abunda en las zonas cenagosas y pantanosas, así como otras palmas y árboles; 3) Bosque bajo: distinguen los mariales (árbol maría, Miconia argentea) y nancitales (árbol nance, Byrsonima crassifolia), que suelen ser abundantes donde ha habido talas y quemas; 4) Bosque elevado: se distingue por los tamarindos (Dialium guianese), gavilanes (Pentaclethra macroloba), guayabones (Terminalia sp), las ceibas (Ceiba pentandra), hules (Castilla sp), chilamates (Ficus sp), espino blanco (Brumelia sp) y lagartillo (Zanthoxylum sp). En la zona de vida del Bosque Tropical Muy Húmedo, están las asociaciones vegetacionales que incluyen guayabón, ceiba, hule, y otros árboles de la anterior. Aparecen otras especies como cedro macho, el mangle y el laurel, el cedro amargo, el jiñocuabe, el lagarto y el jabillo. En la zona de vida del Bosque Premontano Muy Húmedo,  medida que se sube del llano a partes altas aparecen otras especies también familiares para los indígenas, como corteza amarillo (Tabebuia crysantha), palmilera (Socratea duríssima), chumico (Cecropia sp) y almendro papayo (Dypteryx panamensis). (J.E.P. Margarita: 2001: 34).

Los Yolillales son depresiones o suampos de poca profundidad, inundados de forma permanente y dominados por la palma Raphia taedigera, conocida localmente como yolillo; también se asocian la palma real y el corozo, así como abundantes pastos y hierbas bien adaptadas a las condiciones de flujo y saturación del suelo. Los yolillales ocupan extensas partes de las tierras bajas, especialmente en áreas alrededor de Caño Negro y a lo largo de ambas riveras del curso inferior del Río Frío. Estos ambientes han sido drenados y reducidos en décadas pasadas para dar paso a plantaciones de cítricos y pastizales ganaderos (Castillo: 2004: 21, 23).

Los bosques de bajura, compuestos por árboles de no más de 15 metros, se encuentran ocasionalmente inundados entre Junio y Enero, condición hidrológica que favorece el desarrollo de árboles de altura mediana dominada por pocas especies: marillales, asociación de palmas como el yolillo, pero dominada por el santa maría (Calophyllum brasiliense); nancitales, donde predominan los árboles de nance (Byrsonima crassifolia) (Castillo: 2004: 23).

CARACTERIZACI?N DE LA OFERTA HÍDRICA:

Oferta atmosférica: La región presenta dos regímenes de precipitación: una larga estación lluviosa, extendida de Mayo a Febrero con dos picos de lluvia en Julio y Octubre y una corta interrupción de las lluvias desde mitad de Agosto a mediados de Setiembre, cayendo el 90% de la lluvia anual entre Mayo y Enero; no hay una marcada estación seca en las laderas norte de las cordilleras, pero sí hay una época seca en las tierras bajas desde Marzo hasta Abril (Castillo: 2004: 16).

Oferta superficial: El caudal del Río  Frío es permanente a lo largo del año, siendo la descarga, medida en San Rafael, de 28.2 metros cúbicos por segundo. Otros pequeños tributarios como Venado, La Muerte y Cote tienen 3.55, 6.12 y 2.16 metros cúbicos por segundo respectivamente. Los flujos de caudal son más bajos entre Febrero y Abril y mayores entre Mayo y Enero, coincidiendo con la alternación estacional de estaciones secas y lluviosas (Castillo: 2004: 19).

Diversos tributarios permanentes fluyen hacia el Río Frío desde las cordilleras: el Sabogal, Caño Ciego, Pataste, La Muerte, El Sol, Venado, Cote, Buena Vista, Mónico y Samen; barcos para 25 pasajeros pueden navegar desde la confluencia del Frío con el San Juan, subiendo hasta San Rafael, durante la época lluviosa (Castillo: 2004: 19).

El Lago Cote en las tierras altas, es un cráter volcánico de cerca de un kilómetro de diámetro y 500 m de profundidad, drenado por el río Coto; esta laguna ha sido importante como lugar de pesca y recreación. La Laguna de Caño Negro, en los cursos inferiores del Río  Frío, cubre aproximadamente 900 ha durante la estación lluviosa cuando los niveles del Frío y Mónico suben y el área entera resulta anegada; cuando los niveles de ambos ríos descienden en Febrero, Marzo y Abril, la laguna se fragmenta en muchos pequeños y desconectados estanques.  Las variaciones en los niveles del agua produce alternativamente hábitats terrestres y acuáticas, hogar para gran diversidad de plantas y animales; cuando el área entera está anegada, ocurren movimientos de peces; se define el hábitat para anfibios tales como sapos y ranas, reptiles como la tortuga y el caimán, para la alimentación y anidación de aves...mientras las aguas están cubiertas por vegetación tal como lechuga de agua, helecho, dormilona, tifa, etc.  Cuando las lluvias disminuyen y las aguas drenan, vegetación herbácea coloniza los sitios emergentes formando una asociación vegetativa conocida localmente como Los Llanos.  La dominancia de hábitats terrestres causan la muerte de plantas acuáticas y peces, que quedan atrapados en pozas que se evaporan.  Muchas aves, herbívoros, mamíferos y predadores migran al área para capturar peces, tortugas y huevos de tortugas y caimanes, así como para utilizar las tierras secas abiertas en la alimentación (Castillo: 2004: 20).

El deterioro de las vías acuáticas debido a la excesiva sedimentación, la cual dificulta el transporte, inunda las áreas cultivadas y satura los humedales. Este problema se relaciona con el manejo de las cuencas acuíferas en las partes medias (en Costa Rica), donde la deforestación causa erosión y provoca sedimentación. También el depósito de desechos causa la obstrucción de los ríos. Debe mencionarse que se ha reportado una mortalidad anormal de algunas especies ictiológicas, pero las causas no han sido exploradas (Arenas et al: 2002: 103).

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