México - Pueblo Tepehuas

DESCRIPCI?N DEL PUEBLO, GRUPO ?TNICO O DE LA CULTURA

Familia lingüística: La lengua tepehua forma parte de la familia amerindia, stock amerindio norteño, grupo de alto nivel penutiano, grupo mexicano, subgrupo totonacano (Greenberg, 1987, citado en Anzaldo, 2000: 37-39). Aunque los lingüistas han buscado filiar este subgrupo (Manrique lo llama familia totonaca (2000 [1994]: 86)) totonacano con otros, por el momento parece un subgrupo (o familia en la otra terminología referida) constituido sólo por dos lengua: tepehua y totonaco. Siguiendo a Greenberg (1987), Anzaldo ofrece el siguiente cuadro que da cuenta de las familias lingüísticas que se hablan en la región de nuestro interés, y de su antigüedad (sm. = siglos mínimos):

 

Son tres los dialectos del tepehua: Pisaflores, Huehuetla y Tlachichilco, este último más separado de los otros dos dialectos, más cercanos uno del otro. En comunicación personal, el lingüista James K. Watters nos informó que los dialectos tepehuas varían entre sí tanto o más que las lenguas romances (español, francés, italiano, portugués...). Sobre la variación dialectal del idioma tepehua, el Instituto Lingüístico de Verano da la siguiente información:

Al tepehua de Huehuetla y Mecapalapa resulta 70% inteligible el tepehua del vecino municipio veracruzano de Ixhuatlán de Madero  [...]; [...] al tepehua de Pisaflores le resulta 59% inteligible el tepehua de Huehuetla [...] y menos del 40% el de la zona de Tlachichilco [...]; al tepehua de la zona de Tlachichilco [...] le resulta apenas 37% inteligible el tepehua de Pisaflores (suroriental).

Más allá de la familia lingüística, es importante señalar que el tepehua es una lengua que, como el mazateco hablado en Oaxaca, permite la comunicación silbada. Cowan (1952; 1974) da cuenta de ello para el caso del tepehua de Huehuetla. De acuerdo a Albert Davletshin, el tepehua que se habla en San Pedro Tziltzacuapan tiene la misma propiedad.

Nombre propio: En la misma medida en que hay tres dialectos de la lengua tepehua, unos más cercanos a otros, conviene dar cuenta de los endoetnónimos registrados en cada uno de las variantes dialectales:

1) entre los tepehuas de Tlachichilco, los endoetnónimos recabados han sido hamasipiní??, hamasipini, limasipi, lhimasipíjni la lengua tepehua y masipijní la gente tepehua
2) mahaljhaman en el municipio de Huehuetla
3) kitnánkanmakalkamán en Pisaflores y ma??a<s>l</s>'amá en San Pedro Tziltzacuapan, ambas comunidades en el mismo municipio. Desconocemos dónde, Basauri da cuenta de un endoetnónimo similar al de los dialectos de Huehuetla y Pisaflores: acalman, palabra que aparece como topónimo de dos localidades en la región: Acalmancillo, comunidad otomí, y Dos Caminos Acalman. Ese término que acríticamente hemos considerado el gentilicio tepehua de los dialectos Pisaflores y Huehuetla, parece, sin embargo, que en realidad aplica sólo da cuenta de los tepehuas de Huehuetla y que, en cambio, al menos los tepehuas de San Pedro Tziltzacuapan, se reconocen a sí mismos simplemente como ??nosotros?, sin un término que englobe a un supuesto grupo étnico.

El sentido de esos términos que aparecen compuestos por el hispanismo akalman, nos es todavía desconocido. En cambio, respecto al término con que se nombran a sí mismos los tepehuas hablantes de la variante dialectal Tlachichilco, Williams aclaró su sentido, informando que en Pisaflores...

Conservan una palabra de poco uso, hamasipi, aplicada a quien vive en una loma, traduciéndose el término como dueño del cerro. En este término sipi es igual a cerro. Los tepehuas de Chintipán se llaman a sí mismos hamasipiní??, dueños de cerros.

Nombre atribuido: El exoetnónimo que los nahuas aplicaban y aplican a los miembros del pueblo indígena que nos ocupa, es el de tepeua. De los varios subgrupos tepehuas, los de Pisaflores y los de Huehuetla habitan la llanura costera y las primeras estribaciones de la Sierra Madre Oriental mexicana, en altitudes que no rebasan los 300 m.s.n.m. En cambio, buena parte de los tepehuas de Tlachichilco habitan en una zona más elevada. A partir de ello, Williams escribió lo siguiente:

La visita a tierras altas [Tlachichilco] permitió esclarecer un poco más la etimología de tepehua. La traducción literal: cerro-dueño corresponde a quien vive en el cerro o dueño de cerro, por extensión serrano, aunque en nahua del siglo XVI, Molina consignó: tepeua: ciudadano o vecino de pueblo; plural tepeuaque.

Tenemos dos traducciones: quien vive o está en el cerro y ciudadano, parecerían distintas. Penetrando en la intención del vocablo descubriríamos una sutiliza que confiere, a ambas traducciones, un solo significado. Tepehua correspondería a montañés y, a la vez, al individuo que forma parte de una sociedad. La convergencia de ambos significados, debería obedecer a que la gente acostumbraba habitar en promontorios, o a que la palabra tépetl, además de cerro, tenía el sentido de localidad.

Recuérdese que en mexicano, pueblo se dice altépetl, compuesto de atl y tépetl, literalmente agua-cerro. Aquí tépetl no tiene solamente el sentido de cerro, sino además de sitio; la palabra compuesta significa una localidad con agua o cerro con agua. Para formar la palabra ciudad se agrega el adjetivo uei, de donde resulta ueialtépetl, y para decir ciudadano, hay dos modos, uno, con frase grande: uei altepetlipan tlacatl (hombre de pueblo grande) y, otro, conciso: tepeua.8 Sin embargo, la palabra tepehua no significa originalmente el que forma parte de una localidad, ya que Molina también registra altepeua: vezino de ciudad. En esto se nota que tepehua resulta aféresis del vocablo para habitante.

Aparentemente ciudadano concede categoría a la voz tepehua; indica que la gente de este grupo moraba en aldeas, congregadas o dispersas. Era gente de alta cultura. [...]

También podría pensarse [a partir del hecho de que existan unas hormigas llamadas tepehuas, caracterizadas por invadir las casas] que el término tepehua se aplicó al insecto invasor o conquistador. Sin embargo, no resultan sinónimos tepehua y conquistador. Conquistador se dice en mexicano tepeuani o tepehuan palabra aplicada a un grupo étnico belicoso que todavía habita la sierra de la parte meridional de Durango. Podría convenirse en que con el nombre dado a las hormigas se destaca su agresividad siempre y cuando el término tepehuan haya perdido el sonido final al castellanizarse.

El otomí vecino, en cambio, engloba bajo el mismo término a los tepehuas y a los totonacos, pero con un exoetnónimo congruente con el exoetnónimo nahua:

El otomí lo llama [al tepehua] menthӨ, gentilicio que significa los serranos, o dueños de los cerros. También aplican el mismo gentilicio al totonaco de esta región.

Soustelle informa: ??Los otomíes del este del estado de Hidalgo, que entran en contacto bastante frecuente con los totonacos y tepehuas llama a los primeros maηt??ö (grafía ? sobre la η) y a los segundos tlay. Esta última palabra tiene una fisonomía muy poco otomí y no es más que la última sílaba del nombre del principal pueblo tepehua, Huehuetla. Además, es necesario notar que el elemento t??ö del nombre dado a los totonacos significa montaña, en náhuatl tepetl, de suerte que la palabra correspondería más bien a tepehua. Pues los otomíes de Texcatepec llaman a los tepehuas ment??e.? Este término es el mismo en nuestra grafíamenthӨ.

Guillermo Garrido, maestro en lingüística indoamericana, es más preciso al respecto del exoetnónimo que los otomíes aplican a tepehuas y totonacos:

A los tepehuas y a los totonacos [los otomíes] los engloban con un solo término, menthø, mismos nombres para los idiomas; me- en otomí moderno de la Sierra es un prefijo que se usa en palabras compuestas nominales e indica ??pertenencia o posesión??; y ??thø, es la forma corta de, t??øhø, que significa ??montaña??. Literalmente el nombre con el que engloban los otomíes, a los tepehuas y totonacos significa ??poseedores de montañas??. Un significado menos literal en otomí sería, ??los serranos, los mantañeses, los habitantes de las montañas, los ciudadanos??, puesto que la partícula me- aparece en varios gentilicios [...]. Parece ser que los [p. 51] nahuas calcaron la forma otomí, para este grupo étnico puesto que tepe-hua, montaña ??POS, literalmente ??Provistos de montañas??, pero con un significado menos literal de ??ciudadano, vecino?.

Áreas ocupadas por el grupo étnico o cultural: Con información de Starr editada a principios del siglo xx, Basauri registra tepehuas, entre otros lugares, en ??Amajac (congregación de Tlachichilco), distrito de Chicontepec?, ??Santo Domingo Alcoyunca (congregación de Zontecomatlán), distrito de Chicontepec?, ??Santa María Hueytepec (congregación de Zontecomatlán) distrito de Chicontepec?, ??Tlaxco (municipio de Tlahuilotepec), distrito de Huauchinango, congregaciones de Villa Juárez?. Registra finalmente ?algunas rancherías, cerca de Huayacocotla?, donde ??hay tepehuas mezclados con otomíes?

En Amaxac, localidad del municipio de Texcatepec, actualmente sólo se habla otomí. Probablemente Williams no registró el idioma tepehua en esta localidad ??de la que estuvo cerca?? porque ya habría sido substituida por el otomí. Aunque para el caso de Amaxac es posible que el otomí haya suplantado al tepehua, información sobre otras localidades sugiere la hipótesis de que, al menos en casos donde el tepehua es una lengua minoritaria, frente a las autoridades gubernamentales (entre ellas el inegi) los hablantes de tepehua no reconocían su lengua materna.

Sobre las rancherías cercanas a Huayacocotla, actualmente no hay hablantes de tepehua reconocidos por el ayuntamiento o por el inegi y, a pesar de la información de Basauri sobre Tlaxco (en el municipio Benito Juárez nos dijeron que en Tlaxco hay hablantes de nahua, otomí, tepehua y totonaca; Starr reporta lenguas nahua, otomí, tepehua y totonaca en la misma localidad), no hay hablantes de tepehua registrados en el municipio, según la información censal. Como en otros casos, es posible que el tepehua haya dejado de hablarse en el transcurso del siglo .

No encontramos información respecto a Santo Domingo Alcoyunca y Santa María Hueytepec, pero el censo 1990 (inegi 1991) registra una localidad de nombre Huantepec (población total (p.t.) 21, hablantes de lengua indígena (h.l.i.) 0), en el municipio Zontecomatlán, misma que no fue reconocida por el ayuntamiento y no fue registrada en la integración territorial del Conteo 1995 del inegi.

Williams proporciona el dato de que en Zanatepec viven ??mestizos, nahuas, totonacos y tepehuas, estos últimos originarios de Mecapalapan?, aunque describe a Zanatepec como una ??ranchería totonaca-mestiza?. Registra también 32 hablantes de tepehua en Dos Caminos (mpo. Tlachichilco), 24 en Buenos Aires, 11 en Caliche y 29 en Colotla (mpo. Pantepec) . No pudimos corroborar la existencia de estas localidades. En el municipio Tlaxco el conteo 1995 registra una localidad de nombre Dos Caminos Acalman y otra Dos Caminos Atlalpan; para el municipio de Huehuetla registra una localidad de nombre Dos Caminos (p.t. 351, monolingües hablantes de lengua indígena 0, hablantes de lengua indígena y español  8). Además, en el municipio de Tlaxco hay una localidad de nombre Acalman y en el de Pantepec una de nombre Acalmancillo.

Williams registra 16 hablantes de tepehua en El Encinal Coyol, mpo. Tlachichilco. La información no fue corroborada, pero las autoridades municipales nos informaron que en ese pueblo se habla otomí. Si los hablantes de tepehua no se fueron de la localidad, es probable que Williams o sus informantes hayan confundido El Encinal Coyol con El Coyol, anexo de Chintipán en donde sí se habla el tepehua. Más posible la confusión si consideramos que, además de El Coyol y El Encinal Coyol, en el municipio hay actualmente una localidad de nombre El Encinal 1 y otra Encinal 2.

Hacia 1950  en El Limonar, el tepehua era lengua minoritaria con respecto al otomí (primera lengua) y el español (segunda lengua); actualmente la localidad tiene una p.t. de 190 y 10 h.l.i.e. Lo más probable es que el tepehua ya no se hable en nuestros días, a menos que hayan sido los otomíes los que emigraron.

Desconocemos las localidades en los municipios de Francisco Z. Mena, Temapache, Tihuatlán, Venustiano Carranza y Xicotepec. No sabemos si en dichos municipios hay localidades de raigambre tepehua o los hablantes de tepehua contabilizados emigraron de otros municipios.

Starr reporta tepehuas en Tzicatlán y, medio siglo después, Williams encuentra que todas las mujeres hablan tepehua y los hombres hablan otomí. Aunque los primeros comprendían el tepehua, les daba vergüenza hablarlo, además utilizaban el otomí en las relaciones comerciales. En la cabecera municipal de Texcatepec, nos informaron que en Tzicatlán habitan varias familias hablantes de tepehua, pero según la información censal sólo hay dos hablantes de tepehua en el municipio. Sin embargo, María Liliana Arellanos Mares nos informó que en Tzicatlán, además de población mestiza, nahua y otomí, hay algunas familias tepehuas (comunicación personal 2006).

Según hipótesis de Williams, en Santa María Apipilhuasco se habló tepehua y los otomíes se mezclaron con la población original. En la localidad hay ??una que otra mujer de faja ancha azul, identificable como tepehua?. En Mecapalapa se reconocía que esta prenda es de origen tepehua, aún cuando las totonacas no conservadoras utilizaban faja azul que compraban a las primeras. Posiblemente, Santa María Apipilhuasco, junto con Acalman, Acalmancillo y Dos Caminos Acalman, fueron antiguos asentamientos tepehuas.

Dow revela la existencia de una localidad de nombre Loma Bonita donde se habla nahua, otomí, tepehua y totonaca, localizada a 20º26.3??N 98º5.2??O.  El municipio de Temapache cuenta, entre sus localidades, con un homónimo, lo mismo que Ixhuatlán de Madero (supra), anexo de la cabecera municipal; Pantepec y Tlaxco. En la integración territorial de Tihuatlán hay registrada una localidad de una vivienda llamada Loma Bonita; hay, en cambio, dos localidades llamadas La Loma. En la integración territorial del conteo 1995, el inegi (1997) reporta una localidad de nombre Loma Bonita que se encuentra en el municipio de Tlaxco, en las coordenadas 20º23??17????N 98º04??51????O. Según información de la misma institución (inegi 1984), existe una localidad de nombre Loma Bonita, en la misma longitud enunciada por Dow, en la latitud  20º23??29???? (a 5 km. de la coordenada según Dow), cercana a Tlaxco y a Huehuetla. Sin embargo, en Tlaxco no hay hablantes de tepehua registrados en los censos. En caso de que la localidad enunciada por Dow fuera ésta de Tlaxco, estaría ocurriendo algo semejante al caso de Tzicatlán, en donde la etnografía y los habitantes de la cabecera municipal reconocen que habitan hablantes de tepehua pero el inegi no reporta un solo hablante de tal lengua. Esta Loma Bonita tlaxquense se encuentra a 1,280 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.), la mayor altitud registrada para el conjunto de localidades tepehuas: le siguen Tlaxco (880 m.s.n.m.), El Mirador (840 m.s.n.m.), hasta llegar a Huitzilac y Rancho Nuevo (150 m.s.n.m.), la altitud más baja de las registradas. Si la Loma Bonita a que hace referencia Dow fuera la del municipio de Tlaxco, se trataría de la localidad tepehua a mayor altitud.

En 1990, el total de hablantes de tepehua en los tres estados era de 8,154, de los que 271 (3.3%) vivían fuera del territorio tepehua, siendo los principales municipios receptores (seguidos de los hablantes de tepehua que en ellos viven): Pánuco (48), Pachuca (43), Tehuacán (35), Tulancingo (19) y Puebla (11).

Al interior del territorio étnico también hay evidencia de movimientos poblacionales; Gessain, Ichon y Williams proporcionan datos al respecto. Se mencionó ya el caso de Zanatepec con tepehuas que salieron de Mecapalapa (ibid.: 22); en Mecapalapa hay tepehuas que partieron de Huehuetla desde fines del siglo XIX; en Huitzilac habría tepehuas originarios de Huehuetla, lo mismo que en otras muchas comunidades de la zona, por ejemplo Caihuapan, en el municipio de Pantepec; a Ameluca, los tepehuas habrían llegado en 1945 de San José El Salto los tepehuas de Pisaflores salieron de San Pedro Tziltzacuapan en la tercera década del siglo XX; los de San José El Salto salieron al mismo tiempo del mismo lugar; la comunidad tepehua de El Tepetate habría seguido la misma vía hacia la séptima u octava década del siglo pasado. Williams opina que los tepehuas de San Pedro Tziltzacuapan habrían llegado de Huehuetla durante el periodo revolucionario y aunque en la comunidad hay quienes sostienen esta versión, es probable que San Pedro haya tenido una filiación tepehua desde antes. También en esa época emigraron tepehuas de Huehuetla a San Francisco (localidad en donde actualmente se habla totonaca, en el municipio de Ixhuatlán de Madero) unos, a Tlachichilco otros.

Las cuatro localidades subordinadas a las autoridades de Chintipán, fueron fundadas por pobladores originarios de Chintipán. Según información recopilada en Chintipán el año 1999, Arroyo Grande fue fundado ??hace unos cien años? porque la gente quiso estar más cerca del agua y la tierra que trabaja; Xalame fue fundado ??hace unos setenta años? por que ya no había espacio para solares. Citamos la enunciación de las cifras porque, dada la poca profundidad genealógica que recuerdan los informantes, ??cien años? puede ser referencia al tiempo que rebasa la memoria. Nuevo Chintipán se fundó con gente que abandonó su residencia en Chintipán el penúltimo lustro del siglo XX.

Williams reduce a dos los núcleos de dispersión tepehua: Huehuetla y San Pedro Tziltzacuapan. Chintipán difícilmente podría agregarse a la lista de Williams, dado el carácter local del movimiento poblacional (análogo al de San Pedro a Pisaflores, pero restringida si se le compara con el movimiento de Huehuetla a Mecapalapa), pero corrobora esta tendencia poblacional (ora fundadora de nuevos núcleos de población, ora población que adquiere condición de minoría en localidades con población de diversa filiación etnolingüísitca).

Para los casos presentados por Williams, ??cada pueblo [...] reconoce ser autóctono del sitio? (ibidem.) a pesar de la fuerte migración. El caso de Chintipán y el de Pisaflores supone el proceso de fundación de nuevas localidades, el resto de los casos tomados de la bibliografía suponen movimientos poblacionales a localidades ya existentes. En el primer caso, el tepehua se mantiene como la lengua predominante; en el segundo, el tepehua tiende a desaparecer. En otros casos, el tepehua desaparece por introducción de nuevas lenguas, a veces por la llegada de nueva población hablante de otra lengua (seguramente el caso de Tlachichilco), a veces por contacto con lenguas de otras localidades (como en el caso de Tzicatlán).

En fin que, según el conteo de población que inegi realizó en 1995, la información demográfica básica de las localidades tepehuas es la siguiente:

A continuación, una lista de las principales localidades tepehuas, con información censal básica del año 2000, en base al Sistema nacional de indicadores sobre la población indígena de México, con base en inegi, XII Censo de población y vivienda, México, 2000, Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas/ Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. Se precisa longitud, latitud y altitud (alt) de la localidad, así como población total, población masculina, población femenina, población de 5 años y más que habla lengua indígena (p5_hli), población de 5 años y más que habla lengua indígena y no habla español (p5_hliyne), población de 5 años y más que habla lengua indígena y español (p5_hliye).

Tiempo de ocupación del territorio: Como hemos visto antes, Manrique opina que, hacia 2500 a.C., la familia totonacana habría estado aproximadamente en la actual frontera entre Estados Unidos y México. Hacia el 2000 antes de nuestra era, ??vivían en parte de la Sierra Madre Oriental, más o menos de San Luis Potosí hasta Puebla e Hidalgo?.

El cronista franciscano fray Juan de Torquemada, recogió de los indios totonacos de Zacatlán la tradición de que sus ancestros habían construido las pirámides de Teotihuacán antes de establecerse en las sierras y las tierras calientes que ocupan todavía en la actualidad.

Los arqueólogos modernos consideran estas cuestiones con cierta reserva, pero no rechazan sistemáticamente la idea de que los totonacos estuvieran presentes en Teotihuacán junto con otros indios que podrían haber sido los mixteco-popolocas, o más tarde, los nahuas. En todo caso, no parece imposible que los totonacos habitaran en los cerros de la actual Sierra de Puebla desde el final del periodo epiclásico, es decir desde el siglo IX de nuestra era, quizás ocupados anteriormente por los huastecos.

Es probable que los tepehuas, estrechamente emparentados con los totonacos, les precedieran o les acompañaran en la Sierra y que avanzaran después hacia el norte, hasta el sur de la Huasteca, quizás en el transcurso del siglo X.

Formas de asentamiento: El patrón de asentamiento de las comunidades tepehuas va de concentrado (las paredes de una vivienda son contiguas a las de la vivienda vecina) a semiconcentrado (las viviendas están en solares que limitan con los patios de las casas vecinas), aunque hay algunas casos, más o menos aislados, de patrón de asentamiento disperso, cuando algunos grupos domésticos tienen su asiento en terrenos cercanos a sus tierras labrantías.

Migraciones: En nuestros días, el trabajo migrante constituye la principal fuente de ingresos de las comunidades tepehuas. Hasta hace algunas décadas, los principales polos de atracción laboral se encontraban en la región: Tuxpan, Tampico, Poza Rica, pero con el paso de los años se ha ido ampliando el espectro de destinos a las ciudades de Tulancingo, Pachuca, México, Monterrey, Reynosa y, a partir de finales de la última década del siglo XX, algunos lugares de la Unión Americana, entre ellos Carolina del Norte y Nueva York. Aunque la ciudad de México ya no constituye un atractivo laboral para muchos tepehuas, hay alguna cantidad de tepehuas viviendo ahí. Un documento del acervo de la cdi que da cuenta de las delegaciones y municipios conurbados de la ciudad de México en que vivían tepehuas en la década de los ochentas. A continuación ofrecemos un cuadro adaptado de la fuente (documento catalogado fd 9/1547, Biblioteca cdi):

          En el ensayo que el equipo Huasteca redactó como resultado de su investigación sobre migración y economía, Israel Lazcarro Salgado da cuenta de lo siguiente:

Por lo común, los indígenas se valen de las redes tendidas por los mestizos no sólo para cruzar y encontrar alojamiento y trabajo, sino también para conseguir el financiamiento inicial para salir de la comunidad y pagar a los polleros, pues suelen ser las elites mestizas las que se aprestan a comprometer financieramente a los migrantes. La deuda adquirida deberá cubrirse en los meses siguientes, de ahí la importancia de contar con trabajo ??asegurado?, por lo que el financiamiento para pagar los costos del viaje y cruce hacia los eeuu suele ser en sí un reto por demás peligroso. Las elites regionales, ganaderas y caciquiles, incapaces de ofrecer buenos salarios en sus centros productivos, han encontrado una forma más de explotación: financiar los viajes de los migrantes. Por ejemplo, está el caso de Tlachichilco donde los cuasi-caciques, que viven en torno a la plaza y que ??controlan al pueblo? (aunque son gente ??muy apegados a la iglesia? o ??buenos cristianos?, a decir del párroco), pueden prestar 10, 20, 100, hasta 400 mil pesos, cobrando ??10 por ciento de interés?.

En los Estados Unidos, el racismo sigue siendo una constante en las relaciones laborales. Sólo que la discriminación no gira tanto en torno a la etnicidad indígena, sino al color de la piel, de manera que su identidad étnica se afirma con mayor seguridad, en tanto que la discriminación la comparten con el resto de migrantes mexicanos y latinoamericanos mestizos, englobados todos en al categoría de hispanics.

Es así que si las relaciones interétnicas están asociadas a las relaciones de clase, el enriquecimiento económico puede significar un cambio en las relaciones interétnicas. El poder económico obtenido del trabajo como migrante en el extranjero puede convertirse en una poderosa carta para combatir el racismo. Hay casos en que la migración está integrada a estrategias políticas de reposicionamiento indígena frente a las elites caciquiles mestizas. Es el caso de la comunidad tepehua de Tierra Colorada, mpio. Tlachichilco, Ver.: aquí la migración por motivos laborales maximiza sus posibilidades dirigiéndose al extranjero (a los eeuu, especialmente a Carolina del Norte y Nueva York) y está coordinada con la migración, por motivos profesionales, a las universidades del país (Jalapa, México, Tulancingo, Morelia, principalmente).

Aquí es posible encontrar estudiantes universitarios en derecho (para la defensoría de tierras comunales frente a los hacendados), pedagogía (para la preparación de las nuevas generaciones), administración (para el correcto desempeño de los proyectos productivos), ingeniería industrial (para, según dicen, desarrollar técnicas y herramientas apropiadas para las condiciones locales), agronomía (para mejorar el desempeño de las tierras con nuevas técnicas agrícolas), e incluso hasta biología marina (para el rescate de los sistemas hidrológicos de la región, salvar la población de acamayas y ??que la gente viva de su pesca?, al venderlas sin que se agoten).

Aquellos jóvenes que están estudiando tienen plena conciencia de para qué lo están haciendo. Uno de ellos, de 27 años de edad, explica con claridad:  los que migran a los eeuu lo hacen para obtener recursos y, con ellos, sostener los estudios de otros que a su vez apoyen a la comunidad, de manera que los mestizos de la cabecera no tengan más remedio que reconocer a los tepehuas de Tierra Colorada como gente educada y preparada, que también es ??de razón? y con amplias posibilidades de ejercer funciones en el gobierno, como de hecho este mismo joven ya está tramitando: ha trabajado en proyectos productivos ganaderos en la región y ahora tramita se otorguen recursos para proyectos productivos similares en el propio municipio. Ascendiendo en la escala administrativa gubernamental, su padre (iniciador del proyecto educativo en la comunidad) ya perfila el objetivo trazado: la conquista del gobierno municipal por los tepehuas, y arrebatar el poder a los caciques (el reciente triunfo electoral de un candidato otomí por el prd en Ixhuatlán, donde el racismo y la violencia recientes son paradigmáticos a nivel regional, ha sido un fuerte estímulo).
(Valle, coord. et al., en dictamen)

Sistema económico:

          El grueso de los recursos económicos a que acceden los tepehuas es obtenido por el trabajo de los migrantes, quienes envían dinero a sus familiares y ahorran, generalmente, para a su regreso construir una casa. En algunas comunidades, como San Pedro Tziltzacuapan o Mecapalapa, hay mestizos ganaderos adinerados que contratan peones para el trabajo en sus tierras. Con mucha frecuencia, los tepehuas que tienen más recursos son los profesores que reciben sueldo por su labor pedagógica. En todas las comunidades hay comerciantes, que van de los pequeños abarroteros de la comunidad, a los grandes comerciantes de algunas comunidades como Mecapalapa o Pisaflores. Hay también quienes se dedican a algunos oficios, como carpintería, panadería, curandería, música (ritual y festiva).

          Pero la mayoría de los tepehuas que viven en su territorio nativo se dedican a la agricultura, ya practicándola en sus propios terrenos, ya contratándose como peones en la propia comunidad, comunidades vecinas o en la región. Williams da cuenta de las prácticas agrícolas en Pisaflores y, en menor medida, Pisaflores:

Se siembra maíz blanco y pequeñas cantidades de maíz amarillo y negro porque estos dos ??tienen mayor rapidez?. Calculan que una hectárea de siembra la cubren con cuatro cuartillos. Un cuartillo es una caja de madera con capacidad de cinco litros, de modo que resultan veinte. Esta cantidad de semilla produce un número variable de fanegas. Según nuestros cálculos una hectárea produce dos toneladas, cantidad suficiente para la subsistencia de una familia. ?ltimamente se quejan de que un cuartillo de siembra les produce aproximadamente una fanega, o sea cien kilos en condiciones adversas. Plagan las milpas la palomilla, el gusano cortador, el [p. 98] gusano de elote, la gallina ciega, además tuzas, ardillas y tejón, y entre las aves el papán.

Producen maíz de buena calidad y tamaño. En una exposición agrícola regional obtuvieron un primer premio por sus muestras de enormes mazorcas. Les obsequiaron un arado de fierro que guardan como arrumbado trofeo deportivo, en la agencia municipal. La producción maicera es de autoconsumo, principalmente. No les conviene producir bastante porque se les paga un precio muy bajo cuando hay abundancia y, por otra parte, carecen de silos para aguardar una temporada de precios justos. Por su calidad, prefieren sembrar el maíz blanco aunque necesita mayor periodo para su fructificación y, al mismo tiempo, buen régimen de lluvias. Para prevenir la escasez procuran sembrar, además del blanco, maíz amarillo y negro, por ser más resistentes a la sequía y algunas veces ocupan exclusivamente estos dos. Dicen los tepehuas que el maíz blanco es un tipo puro que no ??se despinta?, en contraste con los otros. Los instrumentos de labranza que ahora ocupan son el machete, el azadón y la tarpala que ha substituido a la coa en la escarda de las melgas; todavía se miran coas herrumbrosas arrinconadas en las chozas.

Para cosechar emplean costales o canastos llamados chiquihuites, hechos de bejucos o tarro. No usan huacal o canasto de cuerda parecido a la chita, que es de uso común en la región de Huehuetla. La mayor parte de los vecinos poseen animales de carga para transportar la producción. Abunda el ganado caballar y mular, casi no hay burros. La siembra de junio se cosecha en noviembre (de temporal), y la de diciembre en mayo (de tonamil).

En las tierras de vega cultivan pipián [semilla de calabaza]. Son comunes los frijoles, pero no los chilares. En las milpas crece silvestre el tomate y una especie de quelite llamado misis; dicho nombre se aplica tanto en tepehua como en español [...].

Siembran en las milpas camote, yuca y gémero (o nécaro), nombre que en español recibe una planta semejante a la malanga. Esta arácea es llamada muxui en idioma tepehua y pisis2 por el totonaco de San Francisco que reside en esta nueva comunidad.3 También siembran la planta llamada cabeza de negro. Crece una arácea que no produce camote, de hoja comestible, llamada barbarón en español y lo??q en tepehua.4 [p. 100]

En menor cantidad siembran frutales como pagua, mango, aguacate, ciruela, lima, naranja, limón, sandía, melón, papaya, jícama y plátano. Son cultivos recientes los de lenteja, arvejón, cebolla, ajo y ajonjolí. Se miró a Isidro Santiago, juez auxiliar, experimentar con el cultivo de la papa en pequeña cantidad. Ha tenido, él mismo, experiencias de otro tipo. Sembró considerable superficie de algodón porque sabía lo compraban las boticas de Villa Juárez; lo que no sabía era que lo adquirían en paquetes. Todavía dentro de algunas milpas hay sembradíos de algodón.

Los propiestarios tienen cañales. Llaman rancho al terreno donde funciona el trapiche de madera accionado por tracción animal y en donde se levanta un techado sin paredes. Ahí fabrican el piloncillo llamado en tepehua za?as: dulce. La prosperidad personal está ligada a la propiedad de un rancho. También los propietarios tienen sembradas 200 has. de café y un poco de vainilla en los montes bajos.

El sistema de roza es regional. Prevalece en Chintipán, donde la producción maicera es menor y los habitantes se quejan del rendimiento decreciente de sus terrenos. Siembran en las laderas y en las partes planas donde corre el río Chiquito. Algunos informan que la misma producción obtienen de sus siembras de invierno, con la circunstancia de que un cuartillo de maíz produce media fanega. En otros términos, una hectárea sembrada proporciona un cuarto de tonelada. No destinan mucho terreno a cañales y cafetales, lo reservan para el maíz, que ??es la vida del cristiano?. Siembran frijol y en menor cantidad chile. En sus milpas crece yuca, camote, nécaro o tequéxquetl, tomate y el quelite llamado misis.
(Williams, 2004 [1963]: 98-101)

Sistema político:

          Las comunidades tepehuas, como las otomíes, nahuas, totonacas y mestizas vecinas, tienen en la asamblea su principal órgano de gobierno local, en el que participan todos los grupos domésticos de la comunidad, discutiendo y decidiendo sobre las cuestiones que atañen a su conjunto. La principal autoridad civil de la comunidad es el agente municipal (su nombre varía según la entidad federativa), y el juez lo es en el ámbito penal, aunque con frecuencia sólo existe una de las dos autoridades o ambas colaboran indistintamente en asuntos civiles y penales locales. Es potestad de la autoridad civil convocar a asamblea y dar seguimiento a los trabajos comunales realizados bajo el sistema de faena, misma que suele organizarse por barrios, manzanas o sectores, que son las unidades socioterritoriales en que se divide la comunidad. En el organigrama de la autoridad civil-judicial aparecen varios cargos cuyas denominaciones pueden variar de una comunidad a otra: agente suplente o secretario, policías, alguaciles o topiles (mensajeros). En el ámbito agrario, ahí donde las tierras son de tenencia comunal o ejidal, el Comisariado (comunal o ejidal) es la máxima autoridad, junto con el Consejo de Vigilancia, integrado por un secretario, un tesorero y vocales. En Chintipán hay una sobreposición de estos ámbitos civil-judicial y agrario, puesto que las localidades que forman parte de la comunidad agraria (anexos), tienen autoridades civiles consideradas subagentes municipales, subordinadas a la autoridad de la cabecera comunal.

          El juez y/o el agente municipal, así como el Comisariado de Bienes comunales o ejidales, sirven de intermediarios con las instituciones de los pisos superiores del gobierno: los primeros respecto al Ministerior Público y el Ayuntamiento municipal; los últimos respecto a las autoridades agrarias estatales y federales. Los asuntos menores se resuelven en la propia comunidad; los mayores frente a las instancias superiores correspondientes: por ejemplo, el robo de una gallina se arregla a nivel local, pero una pelea en donde se ha derramado sangre es competencia de la autoridad superior.

          A continuación damos cuenta de la jerarquía de 31 localidades tepehuas en la jerarquía municipal y comunal:

1. Una localidad (Arroyo Grande) que, por ser tan pequeña, se mantiene como parte de otra localidad (Chintipán).

2.1. Tres anexos (Agua Fría, Agua Hedionda y Tecomajapa) de una localidad otomí (La Victoria);

2.2. Tres anexos (El Coyol, Nuevo Chintipán y Xalame) de una localidad tepehua (Chintipán);

2.3. Tres anexos (La Mina, El Mirador y Texca Chiquito) de una localidad mayoritariamente mestiza con algunos hablantes de tepehua (Tlachichilco);

3. Once localidades reconocidas en el escalón inmediato inferior al de la cabecera municipal (Barrio Aztlán, Mecapalapa, Rancho Nuevo, Pisaflores, San José El Salto, El Tepetate, San Pedro Tzilzacuapa, Tzicatlán, Chintipán, Tierra Colorada y Ojital);

4. Cuatro cabeceras municipales (Huehuetla, Metlaltoyuca Tlaxco y Tlachichilco);

5. Seis localidades cuya posición en la jerarquía municipal desconocemos (Huitzilac, Ameluca, Cayhuapan, Cerro Verde, El Pacífico y Loma Bonita).

DESCRIPCI?N DE LA ECO-REGI?N

Oferta climática:

          Geográficamente, en el centro y norte de la costa del Golfo se presenta un amplio abanico ambiental que se extiende de la costa y la llanura costera a las sierras [...]. Climas que van del tropical lluvioso a los de carácter semidesértico, con temperaturas que oscilan entre los 18º C y los 40º C, y una media anual ligeramente superior a los 24º C.

          Gutiérrez et al. definen como clima predominante de la cuenca del río Tuxpan como semicálido húmedo, en algunas lugares con abundantes lluvias en verano, en otros con lluvias todo el año. En las zonas más altas del territorio tepehua, el clima es templado húmedo con lluvias todo el año. Sobre la Huasteca en su conjunto, Henri Puig nos informa:

Dinámica del aire

          México está afectado todo el año por el flujo oriental de los alisios que, a su paso por el Golfo de México se cargan de vapor de agua, y pueden producir precipitaciones todo el año, en cuanto se presentan las condiciones de inestabilidad o de ascendencia. En junio, julio y agosto es cuando alcanzan los alisios su máxima estabilidad térmica, debido al desplazamiento hacie el norte (12o de latitud sur) del ecuador térmico. En esta estación se producen abundantes precipitaciones.

          Los alisios empujan también las nubes hacia las vertientes orientales, escarpadas y elevadas, de la Sierra Madre, acumulando una fuerte humedad al nivel del bosque húmedo de montaña.

          Durante el invierno del hemisferio norte, México queda situado en la zona de subsidencia o de ??calma subtropical? (Vivo Escoto 1964), que tiene por origen la faja de alta presión atmosférica que pasa por encima de los océanos, alrededor de los paralelos 23o a 35o de latitud norte. [...]

          Las grandes masas de aire frío procedentes de las altas latitudes son de otro tipo de movimiento del aire. Cuando penetran en México, reciben el nombre de ??nortes? o de vientos del norte. Este viento acarrea una pronunciada baja de temperatura; y esos frentes fríos causan a menudo nevadas en el norte de México. Son muy violentos en la costa del Golfo de México, donde a menudo soplan a 150 kh/h y hacen difícil o imposible la pequeña navegación.

          Los ciclones tropicales que afectan a México, tanto en la costa atlántica como en la costa pacífica, se deben a movimientos regionales de circulación de aire; son torbellinos que se desarrollan en torno a zonas de baja presión atmosférica; torbellinos que van en sentido contrario a las agujas del reloj, en el hemisferio norte, y los vientos del interior de los tornados pueden alcanzar 180 km/h. Los que afectan a la región estudiada se forman en el aire caliente, [p. 55] muy húmedo e inestable que cubre el oeste del Atlántico y el mar Caribe, al final del verano. Así, pues, al final del verano (de agosto a octubre, con un máximo en septiembre) es cuando se manifiestan esos huracanes que causan perturbaciones extremadamente violentas y provocan considerables estragos.

          En concluisión y generalizando, la región estudiada está situada en una circulación totalmente este, entre los anticiclones subtropicales y las bajas presiones intertropicales. Esta corriente es el alisio del este, viento húmedo que ha cruzado el Atlántico. Las precipitaciones pueden producirse todo el año, si no hay un impedimento (barrera orográfica, corrientes desfavorables), con un máximo entre junio y septiembre, periodo durante el cual los vientos del este y los ciclones tropicales son particularmente activos. Evidentemente, estas grandes líneas del clima regional pueden quedar modificadas por las condiciones locales, tales como la exposición o la altitud.

          Los climas que predominan en la región de nuestro interés son, siguiendo a Puig, los climas axéricos o tropicales húmedos, con entre 1,500 y 2,000 mm de precipitación anual.

Oferta de suelos:

          Respecto a la microrregión de las Sierras de Otontepec y Chicontepec, en donde Gutiérrez et al. incluyen los municipios de Tlachichilco y Zontecomatlán, con población tepehua, los autores nos informan que:

          El relieve es montañoso en extremo. En su mayoría, los suelos son de tipos regosol y vertisol; los de la Sierra de Huayacocotla presentan también suelos de tipo feozem, que se caracterizan por tener una capa superficial obscura, rica en materia orgánica.

          Sobre la microrregión de Tuxpan ??en donde los mismos autores incluyen, entre otros, al municipio de Ixhuatlán de Madero?? declaran lo siguiente:

          Los suelos con los que cuentan son, de modo predominante, regosoles ??los cuales se encuentran en los cuatro municipios?? en Ixhuatlán, Temapache y Tuxpan también existen suelos de tipo feozem, que son ricos en materia orgánica y de tonalidades obscuras.

Oferta del relieve:

          Las comunidades tepehuas se asientan en las estribaciones de la sierra, precisamente en donde la Sierra Madre Oriental se encuentra con la llanura costera del Golfo de México. Las más serranas son las comunidades tepehuas septentrionales, mientras que Pisaflores se encuentra en plena llanura costera a apenas algunos kilómetros de los primeros lomeríos serranos.

La provincia de la Llanura Costera del Golfo Norte

          La Llanura Costera se extiende desde la frontera de México con Estados Unidos, hasta las estribaciones de la provincia fisiográfica de la Cordillera o Eje Neovolcánico. En su recorrido longitudinal, la provincia de la Llanura recorre 700 km a lo largo de la costa del Golfo de México. Su anchura es variable e irregular, su máximo se halla a 200 km de longitud respecto a la costa, en el paralelo de Matamoros; mientras que en el extremo sur [en donde habitan los tepehuas] tiene sólo 75 km entre la costa y las primeras formaciones de la Sierra Madre Oriental. [...]

          El nombre de esta región se debe a que está conformada en su inmensa mayoría por superficie plana, la cual presenta inclinaciones que en general son suaves y su altitud respecto del mar varía en un intervalo que va de cero hasta una altura que no rebasa los 200 m.

          La Llanura Costera muestra tres aspectos muy diferenciados: en las porciones del norte, grandes áreas de tierras bajas y arenosas; la sección central está formada por una serie de terrenos pantanosos y por conjuntos de bajas colinas y lomeríos; la porción sur es la más angosta y se encuentra formada por pendientes y lomeríos de mayor magnitud. Esta parte es muy importante ya que existen yacimientos de petróleo.

La provincia de la Sierra Madre Oriental

          La Sierra Madre Oriental corre también en una dirección longitudinal respecto de la forma del [p. 33] país. Esta formación montañosa se inicia en el sur del estado norteamericano de Texas, dentro del país se inicia con el nombre de Sierra del Burro y tiene sus límites en el denominado Cofre de Perote, que constituye el punto donde la Sierra Madre Oriental se encuentra con el Eje Neovolcánico. La longitud aproximada de la Sierra Madre Oriental es de aproximadamente 1.350 km; tanto su altura como su extensión son variables, sus cimas tienen alturas de 2,200 m, aunque alcanza alturas máximas de 3,000 m y de ancho posee una magnitud promedio de 150 km.

          Su distancia respecto de la costa también es variable, pues en la parte del norte se encuentra a 500 km de distancia, mientras que en el sur se encuentra separada 75 km, que es precisamente la Llanura Costera del Golfo Norte en su porción en el sur, en el Cofre de Perote.

          Con esta información obtenemos las características principales que conforman la estructura geográfica de la Huasteca: se localiza en el área de captación de la Región Hidrológica del Pánuco y la cuenca de Tuxpan; se encuentra enclavada en secciones que corresponden a las provincias fisiográficas de la Llanura Costera del Golfo Norte y de la Sierra Madre Oriental, con alturas que, por lo general, no rebasan los 1,000 m sobre el nivel del mar.

          Es preciso hacer alguna aclaración respecto a las últimas declaraciones de la cita: La configuración regional de la Huasteca escrito por Gutiérrez et al., no es un estudio antropológico, sino de una región geográfica o, en sus propios términos, natural. Si bien el territorio tepehua cabe perfectamente en la declaración de esos autores, es necesario aclarar que la Huasteca, entendida en términos de región cultural, abarca zonas a mucha mayura altura sobre el nivel del mar, ésas que caracterizan las cimas de hasta 3,000 m. Esas zonas son o fueron territorio nahua y otomí oriental, vecinos de los tepehuas a menor altura.

Vegetación y biomas:

          Sobre la microrregión de Tuxpan ??en donde incluyen, entre otros, al municipio de Ixhuatlán de Madero?? Gutiérrez et al. declaran que sus suelos ??mantienen una vegetación de bosque alto o mediano tropical perennifolio, basado en especies como Caoba, Chicozapote y Chicle?. Sobre la microrregión de Otontepec-Chicontepec ??en donde incluyen, entre otros, a los municipios de Tlachichilco y Zontecomatlán??, afirman que ??la vegetación es de bosque alto o mediano también perennifolio, aunque en Zontecomatlán, predomina el tipo caducifolio?.

          Puig informa que el territorio tepehua se encuentra en dos regiones florísticas:

          La llanura cálida y húmeda o muy húmeda, en la que las afinidades con la flora neotropical suramericana, mesoamericana y caribeña son muy importantes. Los elementos endémicos se vinculan con familias ampliamente distribuidas en las regiones precitadas (bosque tropical subperennifolio).

          La Sierra Madre (sur y vertiente oriental), donde se mezclan los elementos de afinidades boreales con otros de origen neotropical (bosque caducifolio húmedo de montaña).

          De la carta de fitoclimas que ilustra Vegetación de la Huasteca (México). Estudio fitogeográfico y ecológico de Puig, se deriva que las zonas habitadas por los tepehuas son formaciones tropicales, que son definidas como ??forêt tropical madiano subsempervirente?, ??bosque tropical mediano subperennifolio?, ??forêt tropicale basse caducifoliée?, ??bosque esclerófilo tropical?. Sobre la composición taxonómica de la flora apunta lo siguiente:

          Sharp (1953), en una nota muy interesante, indica la distribución de las familias de Dicotiledóneas representadas en México por elementos leñosos. Encuentra así 143 familias [...]. En la lista de las 143 familias citadas por este autor, he subrayado las familias de las que no he encontrado representante en la Huasteca (lo que no significa que no estén allí); 125 de las 143 familias están representadas, lo que indica la gran riqueza florística de la región. En cambio, de las seis familias endémicas de América: Caricáceas, Ciriláceas, Bruniliáceas, Julianáceas, Lacistemonáceas, Marcgraviáceas, sólo está representada la primera. Las cuatro últimas, de América tropical cálida, parecen no sobrepasar el paralelo 20o, por razones climáticas. Las Ciriláceas están normalmente extendidas desde Virginia hasta Brasil.

          Las familias casi exclusivamente americanas están bien representadas, con excepción de las Voquisiáceas y de las Escalionáceas. A pesar de que el género Vochysia está señalado en el estado de Veracruz, yo no lo he encontrado en la parte norte del estado. Las Batidáceas (en la costa), las Teofrastáceas (con un género indígena, Jacquinia, en la llanura), Cactáceas (regiones áridas) están bien representadas. En cambio, las Burseráceas no están representadas más que por algunas especies ??contrariamente a los bosques de la costa pacífica, donde son abundantes??, entre ellas, la Bursera simaruba.

Caracterización de la oferta hídrica

Oferta atmosférica:

          Para ??las cimas de la Sierra Madre, la llanura del estado de San Luis Potosí y del norte de Veracruz, la llanura de alrededor de Poza Rica?, Puig apunta un promedio anual de precipitación de entre 1,000 y 1,500 mm. Sin embargo apunta que al sur del paralelo 20o 30?? (el paralelo sobre el que se encuentra Huehuetla, y aunque esta comunidad está a muy baja altura sobre el nivel del mar, se encuentra adentrada en la sierra), en el pie de monte, la precipitación es de 2,000 mm. anuales (Puig, 1991 [1976]: 58-59, 80-81). Con todo, las comunidades tepehuas meridionales y orientales se encuentran muy cerca de este paralelo. Agrega el investigador francés:

          La variabilidad interanual de la pluviometría es general en toda la región [...] dicha variabilidad afecta tanto las estaciones de llanura como las de las mesetas altas. En relación con el año promedio, la pluviosidad varía de sencillo a doble, tanto en un sentido como en otro. Parece ser que, a lo sumo, la variabilidad aumenta ligeramente con la aridez y con la altitud. [...]

          En la llanura costera, durante los años más húmedos, la pluviometría es de 2 a 3 veces más elevada que durante los años secos. Las precipitaciones caen con violencia durante el periodo del año llamado ??húmedo?, que corresponde a los meses calurosos y a los días largos, opuestamente a una estación seca de los meses fríos y de los días cortos. Las estaciones son más o menos marcadas. En los polos de pluviosidad máxima (piedemonte de la Sierra, al sur del paralelo 20o 30??) no existe la estación seca.

Oferta superficial:

          En las zonas centro y norte de la costa del Golfo de México,
hacia las costas, a lo largo de todo el proceso civilizatorio, los abundantes pantanos, lagunas, ríos y arroyos jugaron papel de primer orden en los grupos que allá se establecieron, no sólo en lo económico y político, sino en las respuestas culturales que dieron al medio. 

          Buena parte del territorio tepehua se encuentra en el corazón de la región hidrológica reconocida como Norte de Veracruz por la Comisión Nacional del Agua, también conocida como región hidrológica Tuxpan-Nautla. El territorio tepehua septentrional, en cambio, se encuentra en los límites entre esta región hidrológica y la del Pánuco. En su página electrónica, la Comisión Nacional del Agua ofrece los siguientes datos.

Gutiérrez Herreta et al. ofrecen la siguiente información:

Pero a pesar de que los tepehuas septentrionales se encuentran en la frontera entre ambas regiones hidrológicas, sus ríos desembocan son afluentes del río Tuxpan, razón por la cual sólo nos extenderemos un poco más respecto a la región Tuxpan-Nautla ??o, en la terminología de la Comisión Nacional del Agua, región Norte de Veracruz?? y, de éste, en la cuenca del río Tuxpan, de la que forman parte los ríos Vinazco y Pantepec que riegan el territorio tepehua:

Esta región no es tan extensa como la del Pánuco, se extiende en una superficie aproximada de 22,008.71 km2. Consta de cinco cuencas, correspondientes a igual cantidad de corrientes o cuerpos de agua: Nautla y otros, Tecolutla, Cazones, Tuxpan y Laguna de Tamiahua. Una característica de esta región es que los ríos que conforman las cuencas no convergen, sino que desembocan por separado en el Golfo de México. [...]

La cuenca del Tuxpan tiene como corriente principal al río del mismo nombre, es un río relativamente caudaloso que nace en las estribaciones de la Sierra Madre Oriental, cerca de la unión de los ríos Vinazco y Pantepec. La corriente se precipita en rápida pendiente para alcanzar la llanura costera, la cual cruza formando numerosos meandros y desemboca en forma de Barra, después de haber recorrido 180 km.

El área de captación de esta cuenca posee una superficie de 5,440 km2 y su escurrimiento anual se estimó en 4,231 millones de m3. El puerto fluvial de Tuxpan está situado a 12 km de la desembocadura.

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