Mario Carreño Morales

Recordamos hoy a este pintor latinoamericano, chileno de origen cubano que nació en La Habana, el 24 de Junio de 1913 y murió en Santiago de Chile, el 20 de Diciembre de 1999.

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Caloi

A los sesenta y tres años, murió hoy, Carlos Loiseau, más conocido como Caloi, el creador de muchos personajes aunque sea conocido como el padre de Clemente. Publicamos la despedida de un colega humorista y dibujante del suplemento SI del diario Clarín

 

"No mucho o muy inteligente para decir, uno siente por un lado la obligación profesional de reírse de necrológicas y exequias (en especial en estas épocas de profusión de las mismas), del Adiós Maestro, del Gracias por todo, del Se siguen yendo los más grandes, del Qué año de mierda, del Clemente llorando, del Bartolo con alitas de angelito, pero digámoslo de frente, como dibujantes Caloi nos marcó e instruyó a todos de un modo u otro y también como lectores y como pueblo, así que vamos allá adelante con todo el equipaje: con procesión y lloronas, discursos y flores y salva de veinte cañonazos, y también con el Adiós Maestro, Gracias por Todo, Qué Año de Mierda y Clemente llorando y hasta el pobre y despechado Bartolo con alitas, que el hombre cumplió con creces y se merece desde las lágrimas de sus cercanos hasta el lugar común de los lejanos, que después de todo también es un refugio ante la oscuridad. Salud, Sr. Loiseau".

Podeti

Clarín, 8 de mayo de 2012

weblogs.clarin.com/podeti/2012/05/08/caloi/

Antonio Berni

 Antonio Berni, (1905-1981) Durante sesenta años se dedicó a la pintura convirtiéndose en uno de los artistas más importantes de la Argentina y de América latina. Fue pintor, grabador, dibujante, muralista, ilustrador, realizó objetos e instalaciones. Vivió cinco años en Paris, gracias a una beca alternando con los artistas e intelectuales de la época. Descubre allí la relación entre el arte y la política, el rol del artista como hombre de su tiempo y como actor social. Berni se acerca al comunismo y desde su interés por la política asume el compromiso de reflejar en sus cuadros la realidad del mundo que le toca vivir. Desde entonces, para él, la pintura será su manera de reflexionar sobre la realidad y de intentar transformar el mundo marginal de los trabajadores. <small>Unos días antes de su muerte, Berni en una entrevista decía: "El arte es una respuesta a la vida. Ser artista es emprender una manera riesgosa de vivir, es adoptar una de las mayores formas de libertad, es no hacer concesiones. En cuanto a la pintura es una forma de amor, de transmitir los años en arte."</small>

 

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Daniel Cézare

Hace un tiempo publicamos el poema que sigue que se suele atribuir a Mario Benedetti. Advertidos de que no era su autor sino Daniel Cézare que según su expresión ignora qué "itinerario hizo el poema desde la mañana posterior al cacerolazo de apoyo a los sojeros acá en Buenos Aires, cuando con toda la rabia escribí y envié el texto a muchos amigos y conocidos", reconocemos nuestro error y lo publicamos con el verdadero nombre del autor.

 

Clase media

medio rica

medio culta

entre lo que cree ser y lo que es

media una distancia medio grande.

Desde el medio mira medio mal

a los negritos,

a los ricos, a los sabios,

a los locos,

a los pobres.

Si escucha a un Hitler

medio le gusta,

y si habla un Che

medio también.

En el medio de la nada

medio duda

como todo le atrae (a medias)

analiza hasta la mitad

todos los hechos y (medio confundida)

sale a la calle con media cacerola

entonces medio llega a importar

a los que mandan (medio en las sombras).

A veces, solo a veces, se da cuenta (medio tarde)

que la usaron de peón

en un ajedrez que no comprende

y que nunca la convierte en Reina.

Así, medio rabiosa

se lamenta (a medias)

de ser el medio del que comen otros

a quienes no alcanza a entender

ni medio

 

 

Mario Benedetti

Benedetti fue un escritor y poeta uruguayo integrante de la Generación del '45. Es autor de libros como La Tregua y Gracias por el fuego y poemas memorables como el que reproducimos. Su lenguaje sencillo, para que sus obras puedan ser accesibles a todo el mundo, además de combinar con su propia personalidad.

 

DEFENSA DE LA ALEGRÍA

a trini

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho defenderla de dios y del invierno de las mayúsculas y de la muerte de los apellidos y las lástimas del azar y también de la alegría.

Silvio Rodriguez

Silvio Rodríguez  cantautor, guitarrista y poeta cubano. Exponente característico de la música de su país surgida con la Revolución cubana. Junto a Pablo Milanés, Noel Nicola y Vicente Feliú contribuyó a la formación de la Nueva Trova Cubana. El 9 de mayo de 2010, Silvio Rodríguez empezó a publicar su propia bitácora personal en línea, la que tituló "Segunda Cita" El 9 de mayo de 2011, crea su propio sitio web llamado "Zurrón del Aprendiz". En él se pueden encontrar un detallado listado de canciones inéditas, letras de canciones, fotografías de distintas épocas del cantautor y varias entrevistas.

      

Fusil contra fusil


al Che Guevara

 

El silencio del monte va preparando el
adiós la palabra que se dirá in
memoriam será la explosión.

Se perdió el nombre de este siglo
allí su nombre y su apellido son: fusil
contra fusil.

Se quebró la cáscara del viento al
sur y sobre la primera cruz despierta la verdad.

Todo el mundo tercero va a enterrar su dolor con
granizo de plomo harán su agujero de honor,
su canción.

Dejaran el cuerpo de la vida allí su
nombre y su apellido son: fusil contra fusil
cantaran su luto de hombre y de animal y en vez de
lágrimas echar con plomo lloraran

Alzara al hombre de la tumba al sol y el nombre se repartirán fusil contra fusil fusil contra fusil fusil contra fusil

 

Crónica de Santiago por Eduardo Galeano

Santiago de Chile muestra, como otras ciudades latinoamericanas, una imagen resplandeciente. A menos de un dólar por día, legiones de obreros le lustran la máscara.


En los barrios altos, se vive como en Miami, se vive en Miami, se miamiza la vida, ropa de plástico, comida de plástico, gente de plástico, mientras los vídeos y las computadoras se convierten en las perfectas contraseñas de la felicidad.


Pero cada vez son menos estos chilenos, y cada vez son más los otros chilenos, los subchilenos: la economía los maldice, la policía los corre y la cultura los niega.

Unos cuantos se hacen mendigos. Burlando las prohibiciones, se las arreglan para asomar bajo el semáforo rojo o en cualquier portal. Hay mendigos de todos los tamaños y colores, enteros y mutilados, sinceros y simulados: algunos en la desesperación total, caminando a la orilla de la locura, y otros luciendo caras retorcidas y manos tembleques por obra de mucho ensayo, profesionales admirables, verdaderos artistas del buen pedir.

En plena dictadura militar, el mejor de los mendigos chilenos era uno que conmovía diciendo:

- Soy civil.

Federico García Lorca y los libros

A poco de cumplirse ochenta años de este discurso, no es malo recordarlo, tal vez sólo genere nostalgia en los viejos que vemos cómo van estrechamente unidas la ignorancia, la violencia y la falta de lectura.

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Facundo Cabral

Una muerte absurda, podríamos calificar la de Facundo Cabral, pregonero de la paz que muere acribillado a balazos. Pero ¿qué muerte no lo es? Recordar en la muerte al que pregonaba la vida....

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Ernesto Sabato

El  30 de abril de 2011 murió Ernesto Sábato a los 99 años de edad. Hijo de padres italianos, hizo su doctorado en física y cursos de filosofía en la Universidad de La Plata. Militó varios años en el partido comunista que abandonó a los treinta y cuatro años, fecha que comenzó a escribir su primer novela La fuente muda.Por ese entonces se casó con la mujer de su vida, Matilde Kunsminsky. Trabajó luego en el Laboratorio Curie, en París, gracias a una beca que le consiguiera Bernardo Hussey. Durante su transición a la literatura se despeñó como profesor en la U. de La Plata. Abandonó definitivamente la ciencia en 1945 para dedicarse exclusivamente a la literatura. Por solicitud del presidente Raúl Alfonsín, presidió entre los años de 1983 y 1984 la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas), cuya investigación, plasmada en el libro Nunca más, abrió las puertas para el juicio a las juntas militares de la dictadura militar en 1985. Ha escrito varios libros de ensayos sobre el hombre en la crisis de nuestro tiempo y sobre el sentido de la actividad literaria -El escritor y sus fantasmas (1963), Apologías y rechazos (1979)-, y tres novelas: El túnel (1948), Sobre héroes y tumbas (1961), y Abbadón el exterminador (1974). En 1984 recibió el Premio Miguel de Cervantes, máximo galardón literario concedido a los escritores de habla hispana.

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Alejo Carpentier

Este escritor cubano es conocido universalmente como máximo representante, precursor e iniciador de la moderna narrativa latinoamericana. Se subraya además, la importancia de su labor teórica, refiriéndose a lo real-maravilloso, a la teoría de lo barroco, y sobre todo la teoría de los contextos. Nacido en Suiza en 1904, muere en Cuba, su país de adopción, en 1980.

Ofrecemos un cuento "Viaje a la semilla" de su libro Guerra del tiempo , donde narra cómo un hacendado ve su vida al morir en una suerte de involución veloz.

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Pablo Neruda

Neftalí Ricardo Reyes Basoalto (quien escribiría con el seudónimo de Pablo Neruda) nació en Parral el año 1904, hijo de don José del Carmen Reyes Morales, obrero ferroviario y doña Rosa Basoalto Opazo, maestra de escuela, fallecida  a los pocos años del nacimiento del poeta. En 1919 obtiene el tercer premio en los Juegos Florales de Maule con su poema Nocturno ideal. En 1927 comienza su larga carrera diplomática. En 1945 obtiene el premio Nacional de Literatura. En 1950 publica Canto General, texto en que su poesía adopta una intención social, ética y política. En 1965 se le otorga el título de doctor honoris causa en la Universidad de Oxford, Gran Bretaña. En octubre de 1971 recibe el Premio Nobel de Literatura.
Muere en Santiago el 23 de septiembre de 1973 . Póstumamente se publicaron sus memorias en 1974, con el título Confieso que he vivido

Pan [?]
> eres
> acción de hombre,
> milagro repetido,
> voluntad de la vida.
> [?]
> lucharemos por ti con otros hombres,
> con todos los hambrientos,
> por todos los ríos y el aire
> iremos a buscarte,
> toda la tierra la repartiremos
> para que tú germines,
> y con nosotros
> avanzará la tierra:
> el agua, el fuego, el hombre
> lucharán con nosotros.
>
>
> (De Oda al pan, de Pablo Neruda)


Almodovar y Dolly

?ramos pocos y parió la Dolly

A Dolly, que dejó esté establo de lágrimas en 2003, seguro que le hubiera gustado constatar (en la medida en que puedan constatar las ovejas escocesas) como se afianza el futuro del consumo de carne y leche de animales clonados, tras la aprobación de tal por parte de la todo poderosa Food and Drug Administration norteamericana, y la aquiescencia de la británica Food Standards Agency, que concluye que no existen diferencias entre la composición de la carne y la leche de bovinos ??normales? y clonados. Nadie duda de que las técnicas de clonación suponen un muy grande y seguramente positivo avance del conocimiento científico, pero cabe preguntarse en qué dirección cuando frente a los mil millones de seres humanos que padece hambre crónica, se enfrentan los agricultores europeos, por citar un ejemplo, derramando millones de litros de leche, como airada protesta por los bajos precios que son consecuencia de unos excedentes que podrían inundar el planeta. Total, que éramos pocos y desde vaya usted a saber donde, nos ha parido la Dolly.

Miguel Ángel Almodóvar

La verdadera libertad

Para Juan Carlos Dido, autor del cuento "Vendedor de pájaros", basta un corto diálogo para mostrarnos cuál es el sentido de la verdadera libertad: no basta con que algunos seamos libres, no deben existir las jaulas.

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Cuento de Navidad de Fiodor Dostoievsky

Fiodor Dostoievsky es uno de los principales escritores de su época en la Rusia Zarista; la literatura de Dostoievski explora la psicología humana en el complejo contexto político, social y espiritual de la sociedad rusa del siglo XIX.

 "Dostoyevski, el único psicólogo, por cierto, del cual se podía aprender algo, es uno de los accidentes más felices de mi vida, más incluso que el descubrimiento de Stendhal".  (F. Nietzsche)

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Acerca de la vida

I
Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.
Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente
para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.
II
Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna
y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.
Sólo que me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.

Jorge Luis Borges

García Lorca y los libros

Discurso de Federico García Lorca al pueblo de Fuente de Vaqueros (Granada).

Septiembre de 1931

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Jorge Luis Borges

Naciò en Buenos Aires en 1899  procedía de una familia de próceres que contribuyeron a la independencia del país. En el mismo año en que estalló la Primera Guerra Mundial, la familia Borges recorrió los inminentes escenarios bélicos europeos, guiados esta vez no por un admirable coronel, sino por un ex profesor de psicología e inglés, ciego y pobre, que se había visto obligado a renunciar a su trabajo y que arrastró a los suyos a París, a Milán y a Venecia hasta radicarse definitivamente en la neutral Ginebra cuando estalló el conflicto. Muriò en Ginebra, Suiza en 1986

De regreso en Buenos Aires, fundó en 1921 con otros jóvenes la revista Prismas y, más tarde, la revista Proa; firmó el primer manifiesto ultraísta argentino, y, tras un segundo viaje a Europa, entregó a la imprenta su primer libro de versos: Fervor de Buenos Aires (1923). Seguirán entonces numerosas publicaciones, algunos felices libros de poemas, como Luna de enfrente (1925) y Cuaderno San Martín (1929), y otros de ensayos, como Inquisiciones, El tamaño de mi esperanza y El idioma de los argentinos, que desde entonces se negaría a reeditar.

Borges fue el creador de una cosmovisión muy singular, sostenida sobre un original modo de entender conceptos como los de tiempo, espacio, destino o realidad. Sus narraciones y ensayos se nutren de complejas simbologías y de una poderosa erudición, producto de su frecuentación de las diversas literaturas europeas, en especial la anglosajona -William Shakespeare, Thomas De Quincey, Rudyard Kipling o Joseph Conrad son referencias permanentes en su obra-, además de su conocimiento de la Biblia, la Cábala judía, las primigenias literaturas europeas, la literatura clásica y la filosofía. Su riguroso formalismo, que se constata en la ordenada y precisa construcción de sus ficciones, le permitió combinar esa gran variedad de elementos sin que ninguno de ellos desentonara.

El amenazado

   

  Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.

  Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única. ¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad, las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?

  Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.

   Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.

   Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.

    Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.

  Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.

  Ya los ejércitos me cercan, las hordas.

  (Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)

  El nombre de una mujer me delata.

  Me duele una mujer en todo el cuerpo.

    

(El oro de los tigres, 1972)

José Saramago

 

"Me tocó conocerlo, hace no pocos años, en una de esas librerías que honraban Buenos Aires, no dedicada al castellano sino a otras lenguas europeas, entre ellas el portugués, y que fueron barridas -como tantas iniciativas loables- por el maremoto de la banalidad globalizada.
Aún de espaldas se parecía al Quijote, y no sólo por el talante humanista y gentil: era alto, más que delgado, casi cenceño. De todo su ser emanaba una serena dignidad, la humildad de los grandes. Porque algo tenía del buen Sancho, no sólo por la cuna dignamente humilde, de la que con justicia se preciaba, sino por el linaje campesino, hecho de trabajo y discreción.
Le oí hablar en público, entonces, y nunca alzó la voz. Era sencillo, la sencillez misma, pero también profundo y, aunque siempre mesuradamente afable, asimismo -cuando era pertinente, como demostraría- capaz de decir no.
Su lenguaje era limpio, recién lavado, fluyente y sosegado como arroyo que pule sus guijarros. Al portugués lo enunciaba con la punta de la lengua, casi de forma sibilina, pero con un tono seductoramente encantador, bajo, modulado en frases graves pero nunca solemnes.
Sin duda había allí mucho del valor que el campesino solía dar (cuando el mundo aún no había sido colonizado por el ruido) a las pocas palabras, y al silencio en que nacen y se enmarcan.
Conoció la pobreza, casi extrema, muy pronto y por mucho tiempo. Pagó el injusto precio de abandonar estudios para ganarse honradamente la vida con sus manos. Pero nunca dejó de leer, en libros que muchas veces no podía comprar. Y tampoco cesó nunca de escribir, como debe ser, por pura necesidad y sin el menor ánimo de lucro, con el mismo ahínco y la misma callada, bendita tozudez del labriego que arranca de la tierra el pan para sus hijos.
Debió esperar para ver editado su primer libro. Pero no le cupo nunca, como demostró hasta el fin, quedarse de brazos cruzados. Y el reconocimiento, la consagración y la gloria con que la vida iba a sorprenderlo, sin que se hubiera preocupado de ello en absoluto, no lograron jamás hacerlo renegar de sus orígenes, de su entrañable solidaridad con los humildes, o del respeto hacia su lengua.
Mi último contacto fue por interpósita persona. Cuando Hermenegildo Sábat me presentó sus bellos dibujos para un libro1 que honraría a otro gran portugués universal: Fernando Pessoa, y con el cual me honraba, a su vez, sugiriéndome un prólogo, no pude dejar de señalarle que ese libro encontraría feliz cabida en Portugal. Para mi sorpresa no resultó fácil editarlo allí hasta que Saramago, con su fraterno ojo avizor, no dio el empuje que lo concretaría. (Después de todo, fue en estas mismas páginas donde me tocó elogiar su excelente libro dedicado a Pessoa.2)
Así como el gran Mallarmé despidió magníficamente a Poe (Tel qu'en Lui-même en fin l'Eternité le change), salvando por supuesto las siderales distancias en mi caso, podríamos intentar consolarnos sintiendo que, al llevarse a José Saramago, la muerte no ha hecho sino volverlo él mismo para siempre".

Por Rodolfo Alonso
Para LA GACETA - Buenos Aires

Ver texto de Saramago
 

Mercedes Sosa

Se fue una grande del arte y un ejemplo de compromiso en la defensa de la vida y la libertad. 

Nuestro homenaje

 

Los mapas del alma no tienen fronteras

Conferencia pronunciada por Eduardo Galeano en ocasión de otorgarle el titulo de ciudadano ilustre del MERCOSUR. Julio del 2008

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